Libre postulación presidencial
Las candidaturas por la libre postulación despiertan mucho interés, pasión y curiosidad, especialmente cuando se trata del cargo de presidente. Sobre esto, debemos referirnos a los diferentes intentos que, en años anteriores, procuraron la declaratoria de inconstitucionalidad de las normativas electorales que circunscribían la postulación presidencial en los partidos políticos, siendo el activador constitucional que impugnó el artículo 233 del Código Electoral (vigente entre los años 2008 y 2009), el que obtuvo un fallo de declaratoria de inconstitucionalidad, por parte de la Corte Suprema de Justicia, mediante la sentencia de 21 de julio de 2009. Esta decisión de la Corte Suprema de Justicia sirvió de base para que en las reformas legales relativas al torneo electoral del año 2014 se incluyese la libre postulación a nivel presidencial. Por cierto, la sumatoria de los votos recibidos por los tres candidatos presidenciales de libre postulación, juntos, no llegó al 1% de los votos válidos.
Se avecina el torneo electoral del año 2019 y ya comenzó el proceso de inscripción de candidaturas presidenciales de libre postulación, que deberá concluir con los tres que obtengan la mayor cantidad de firmas, siempre y cuando, por cada uno de ellos, no sean cantidades inferiores a las 18 mil 542 firmas. Ya se han dado a conocer los nombres de quienes, hasta el momento, han retirado los formularios correspondientes, sin menoscabo de los que vayan a hacer lo mismo, con fundamento en las reglamentaciones del Tribunal Electoral.
En las redes sociales, los medios de comunicación y en los diferentes espacios de interacción humana hablan de esto, en serio y en broma. El mayor reto que tienen los candidatos presidenciales por la libre postulación, no es vencer a los partidos políticos, ni siquiera es si tienen las mejores ejecutorias y perfiles académicos y profesionales, ni las mejores propuestas, sino, más bien, de ganar, si contarán con el apoyo de los candidatos a diputados, alcaldes y representantes que resulten electos en 2019, y, por encima de todo, si serán apoyados por la mayoría del pueblo panameño en su gestión gubernamental.
En el presente, se percibe que muchos de estos aspirantes (ojo, no dijimos "todos"), intentan forjar y capitalizar su fuerza electoral por medio de ataques, confrontaciones, censuras y descalificaciones contra las autoridades gubernamentales y los partidos políticos. Presentarse como los solucionadores de todos los males es publicidad engañosa. Una buena campaña electoral es aquella que esté basada, no en insultos, sino en propuestas con garantía de cumplimiento, tales como la búsqueda de la unidad nacional, la promoción de valores, el mejoramiento de los servicios públicos, la eficiencia económica, la renovación del sistema político, la defensa de la dignidad humana, el bienestar social, el desarrollo integral y la lucha contra la corrupción.
Abogado y locutor