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¿Libros?... ¡Y pa' qué!


Guillermo Ávila (guillermo.avila@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Hasta hace solo algunos años el universo de papel literario panameño –o más bien las estanterías locales para obtener algún texto– era seguramente uno de los más pobres del mundo, quizás tan miserable como las librerías sirias o iraquíes, donde encontrar un libro que no hable de Alá, de la Guerra Santa o del gobierno iluminado, debe resultar casi una quimera. Y es que allá no entran libros de afuera, porque de acuerdo a sus dogmas, lo foráneo ensucia y hasta se quema.

No tan radical, pero en una época oscura y famélica en cultura como la de la dictadura y luego con aquella invasión yanqui incluida, una anécdota pasó, no de boca en boca, sino que de frente y en vivo por las cámaras. Durante el vergonzoso saqueo ciudadano (sí, hasta la 'gente bien' metió mano a lo ajeno), las librerías o sitios en donde se venden libros, fueron los únicos en donde no robaron.

Para quienes comenzaron a leer en tiempos de sequedad y se forjaron como lectores mendigos, es decir con lo que hubiera a mano, esos tiempos parecen haber quedado atrás. De pasar a un diálogo literario pobre y formarse juicios solos o en una pequeña comunidad de lectores, hoy Panamá puede contar con una robusta Feria del Libro que ha ido creciendo en oferta y demanda. Y también prestigio.

Si bien aún resulta complejo hallar editoriales y títulos –incluso en boga mundial–, el asunto genera optimismo. Los libros han perdido esa condición de piedras preciosas y hasta se puede apreciar una apertura de espacios y opciones literarias. Ya no hay tantas excusas para queja intelectual; la arqueología cultural que llevaba a sumergirse a ávidos lectores entre los escombros de las voces que hacen eco sobre el impreso, va desvaneciéndose.

Lo más interesante, a diferencia de lo que pudiera pensarse, es que aquí ya se lee. Ahora se busca, compra y exige. Que Francia, “cuna de la cultura”, sea la nación invitada en esta VIII versión de la Feria del Libro, que se esperen sobre 70 mil visitantes, que se le haga un homenaje a Carlos Fuentes, que haya un pabellón infantil, algo demuestra.