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Líderes inseparables
Ambos líderes provienen del Alma Máter habanera, y evidencian una trayectoria similar en el proceso insurreccional, pero significativamente idéntico en el análisis político, ideológico, revolucionario. Fidel Castro y José Antonio Echeverría, jefes respectivos del Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario. Las diferencias lógicas fáciles de identificar ocurren en la juventud, con cinco años de diferencia en edades, Fidel se convierte en abogado, dirigente del Partido Ortodoxo. José Antonio, presidente de la Asociación de Estudiantes de Arquitectura, posteriormente presidente de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria).
El mayor acercamiento personal se origina en la lucha revolucionaria, ambos líderes tienen de común el espíritu revolucionario, la voluntad de combatir y crear la organización insurreccional en su respectivo medio, en la juventud ortodoxa y el estudiantado universitario. La tradición política, legítima y patriótica en todo el universo de la nacionalidad cubana en Fidel.
En el ámbito universitario, con el extenso historial estudiantil que empieza con el fusilamiento de los ocho Estudiantes de Medicina, 1871; aniversarios y marchas permanentes, reprimidas brutalmente, que parten de la Escalinata Universitaria, presididas por José Antonio, excepto en 1957, cuando guarda una estricta clandestinidad en La Habana.
En los primeros meses posteriores al golpe de Estado, la autonomía universitaria presta su limitado espacio para una elemental preparación militar en la llamada Generación del Centenario Martiano, más tarde, combatientes del ataque al Cuartel Moncada.
El aniversario del apóstol José Martí se conmemora con la marcha de las antorchas, desde la Escalinata Universitaria hasta la Fragua Martiana, donde Martí cumplió condena durante el colonialismo.
Son los primeros pasos para la lucha insurreccional, presentes Fidel y José Antonio. Se proyectan los valores de la nacionalidad cubana, y se inician las raíces de la juventud del Centenario. Los vértices van en dos direcciones, hacia Oriente en el asalto al Cuartel Moncada, el otro dentro del recinto universitario para crear la trinchera de combate en la Colina histórica de Julio Antonio Mella, y un rosario de maestros, mártires y dirigentes que surgieron de los predios universitarios, y establecieron tradición patriótica. independencia. El cordón umbilical no podía mantenerse inactivo, José Antonio aceptó el reto en La Habana. La rebeldía no cesaba en los extremos de Cuba.
El cordón umbilical no es solo una gráfica expresión, constituyó una realidad, los líderes se abrazaron para continuar la lucha, al exigirle al dictador una amnistía que dictó para alcanzar la primera farsa electoral.
La tribuna universitaria intentaba ocuparla ambos líderes, sería un mensaje único para el pueblo, empero nunca fue mayor el cerco policíaco.
Sin embargo, la censura no pudo impedir la Carta de México. Único documento público firmado por Fidel y José Antonio, anunciando un próximo año de libertad o muerte.
En la Sierra Maestra se iniciaría el ejército rebelde, y en el Centro de la Isla se fortalecía la guerra con los combatientes del Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo.
La unidad revolucionaria, insurreccional, obra del pensamiento martiano se cumplía.
Arquitecto