Limpieza en Tocumen
Aprovechando el inexcusable descenso en las cifras de visitantes al Istmo, bien valdría la pena llevar a cabo una sesuda autoevaluación para determinar sus causas, porque precisamente mientras la Organización Mundial del Turismo nos indica un saludable crecimiento global en la industria, nosotros vamos en dirección opuesta. Hemos dirimido factores externos, tales como el exagerado precio de pasajes aéreos en relación con otros destinos de la región, pero nuestro enfoque siempre ha sido dirigido a soluciones en lugar de excusas.
"Piano, piano", como dirían los italianos, poco a poco. Vamos por etapas, iniciando con el arribo de los pasajeros al Aeropuerto Internacional de Tocumen. El aeródromo ha sufrido muchos cambios, a partir de nuestros señalamientos: ya existe, por ejemplo, papel higiénico, un tema que muchos consideramos primordial en una terminal de esa naturaleza y volumen de pasajeros, cuando en algún momento, por su carencia, nos indicaba su dirección que "los pasajeros se lo robaban".
A pesar de la reciente inauguración del Panama Store, una tienda de artesanías y recuerdos istmeños, que en relación con su entorno, se aspectó harto bien por la calidad de su presentación, productos autóctonos y la ausencia de llaveritos "made in China", le hace falta a Tocumen amor por lo nuestro, una presentación de elementos visuales de venta país que entusiasmen al transitante con deseos de volver, un refectorio donde el olor a leña y trópico invite al visitante a relamer nuestra oferta gastronómica. Y es que Tocumen ha crecido extraordinariamente. El aeródromo que a inicio de siglo movilizaba poco más del millón de pasajeros anuales, está surcando los 20. Y ello, a pesar de que aún no se ha inaugurado la Terminal Sur que incluye 28 posiciones adicionales y bien pudiese incrementar saludablemente, duplicando el volumen de tráfico aéreo. ¡No aprovechar la oportunidad de venta país es inauditamente criminal porque la vitrina se presta para ello!
Puestos de venta país, dotados con generosa literatura plurilingüe, manejados por jóvenes expertos con expresivas sonrisas y alegre disposición, que inviten a conocer los diferentes atractivos y alternativas de turismo a lo largo y ancho de la geografía nacional, servirían como carnada para incitar a los pasajeros en tránsito a aprovechar su próximo viaje para conocernos. Si solamente el 10% de ellos picotean el anzuelo, ¡duplicaríamos la cifra de visitantes anuales!
Con la excusa de que estamos trabajando en la construcción de la nueva terminal, el desaliño y desorden se hacen notorios, sobremanera en el recinto de recibo de pasajeros, fuera de Aduanas, que asemeja a la torre de Babel, cuyo nombre deriva del verbo hebreo "balbál" que significa confundir y que en efecto sorprende de inmediato al desprevenido visitante con la más apocalíptica y desordenada imagen de Panamá. Mientras ordenamos los quioscos de Calidonia para evitar que estorben a los transeúntes en las aceras, aquí parece ser exactamente lo opuesto, cuando pasajeros cargando pesadas maletas tienen que clamar "Excuse Me" para poder transitar. Allende, el control de las mafias del transporte terrestre asegura el pan de contados hijos predilectos que se han hecho de las prebendas a costa de esa calidad de servicio, que a Dios gracias y a sonados comentarios de turistas, nos ofrece Uber como alternativa, lastimosamente no siendo el caso en el aeropuerto donde existen manifiestos controles avalados por las autoridades. Si vamos a continuar con la misma costumbre, por lo menos mejoremos notoriamente la calidad del servicio y de vehículos utilizados para estos menesteres. ¿Qué es lo primero que busca el visitante al llegar a un destino? Wifi gratuito. ¡Inclúyelo en el transporte y ofrecerás una alternativa cualitativa superior a todos los otros destinos de la región!
Así es como recibimos al visitante en nuestro aeropuerto principal, haciéndose sentir desde ya la incomodidad del juegavivo. Se hace notoria la necesidad de una profilaxis que haga cambiar la visión de un visitante que no vuelve, porque si me lo haces una vez es culpa tuya, dos veces y es culpa mía. No vuelvo y no hablo bien de tu país, entre tal leonera se esfumó la gallina de los huevos de oro. Es en Tocumen donde podemos emprender a hacer la diferencia, creando una impecable impresión inicial para nuevamente enamorar permanentemente al turista. ¡Hagámoslo!
Líder empresarial