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Llamado serio


Por mandato constitucional, el Órgano Ejecutivo puede convocar a la Asamblea Nacional de Diputados a sesiones extraordinarias, luego de que el próximo 31 de octubre finalice su periodo ordinario de sesiones.

En esta oportunidad, el actual presidente de la Asamblea ha admitido que existe la posibilidad del llamado, pues “cuentan con poco tiempo” para debatir y aprobar otros proyectos, como los cambios a la Ley de la Lotería Nacional de Beneficencia, el Código Minero, la ratificación de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, las reformas electorales y algunos convenios internacionales.

La convocatoria, si se llegase a dar, no tendría nada de malo, siempre y cuando los diputados dediquen su valioso tiempo en analizar, discutir y aprobar las mejores propuestas en beneficio de todos los panameños.

Sin embargo, y aunque lo nieguen sus directivos, la mayor parte de su días la Asamblea se mantuvo inoperante a raíz de temas como la segunda vuelta electoral y la contienda tras el rompimiento de la alianza oficialista entre los partidos Cambio Democrático y Panameñista.

Aunque la productividad de un periodo legislativo no puede medirse por la cantidad de proyectos aprobados, sino por su calidad, es evidente que los mal llamados “padres de la patria” siguen más interesados en los saltos de partidos políticos, con los que obtienen proyectos del Gobierno para beneficiar a su circuito electoral.

El llamado a sesiones extraordinarias debe estar basado en la importancia de los temas por discutir en el edificio de Justo Arosemena y no por la ineficiencia que han mostrado los diputados de las diferentes bancadas. La culpa no es de figuras individuales, sino de todo un Órgano del Estado.