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Llanto de Panamá por la traición de sus hijos

Por: Redacción 12/05/2016

 

En el siglo XVII, de la colonial Panamá, apareció un poemario escrito por panameños intitulado “Llanto de Panamá a la muerte de Enrique Enríquez” a la vista de lo que sucedía en ese entonces. Hoy mi amada madre Panamá llora al ver las traiciones de sus hijos que la despojan de su poco patrimonio y de su honor. Mi amada madre es aún joven, cumplirá ciento quince años de edad y ya tiene larga experiencia de traiciones y deslealtades provenientes de sus hijos.
Mi amada madre es una gran dama maltratada por quienes se les conoce como padres de la patria, que le hicieron los hijos que tiene. Ella siempre protegió a sus hijos y no aceptó la compañía permanente de los que se los hicieron, por eso los cambia cada cinco años. Mi amada madre siempre nombra a uno de sus hijos, para que, en compañía de otros hermanos, administren el patrimonio familiar, que no es mucho y adquirido con esfuerzo. Pocos lo hicieron de manera adecuada, constantemente le robaron, empero alguien tenía que administrar. Siempre busca al hijo menos malo que quisiera hacerlo porque los preparados para la tarea tienen cosas más importantes que hacer, según ellos.
Hace poco mi amada madre nombró a uno de sus hijos como administrador con la anuencia de otros hermanos y con mis dudas en sus facultades, que siempre hice notar porque lo veía rezando mucho, y me parecía que pertenecía a una orden religiosa de dudosa reputación, pero no me hicieron caso. Este hermano, al tomar posesión, lo primero que realizó fue enemistarse con la mitad de sus otros hermanos y apresó a algunos para practicarles una extraña corrección fraterna. Hecho eso prontamente se fue a la iglesia a rezar. Debo decir que la característica de este hermano es ir a todas las procesiones en todos los pueblos, pagar mandas y confesarse diariamente. Para mi parecer sus confesiones son como llenar un bacín con residuos expulsados por la cloaca corporal, limpiarlo y llenarlo al día siguiente y siempre así. El hermano, que ha demostrado que no sabe administrar, ha utilizado el término transparencia para confundir y ha sembrado desconfianza entre todos. Duele porque veo desmoronarse la familia. El santurrón tiene una hermana gemela que lo acompaña a sus actividades eclesiales, tiene el mismo gen del padre: ve demonios por todos lados  y persigue sacerdotes para que la santigüen todos los días. La pobre no aprendió hablar ni leer ni escribir.
Padres políticos marrulleros implantaron sus genes a hijos que nacieron con sentimientos retorcidos y nebulosos. Otros padres, que se daban ínfulas de clase social alta inseminaron genes vanidosos, codiciosos simuladores falsarios e hipócritas, los hijos que procrearon se metieron a empresarios licitadores de negocios públicos, pero sus negocios siempre resultan chuecos y sospechosos.
Algunos padres eran lo que se llamaba tinterillos, gente fatua que hoy llaman abogados, hasta ponerse títulos de doctores porque habrían estado en Colombia. Estos padres engendraron hijos “offshoretos”, que no entiendo que sea, pero dicen que es legal; afirman que hacen negocios transparentes, que tampoco entiendo cómo lo hacen. Estos últimamente han ocasionado más pesares a mi amada madre que no cree que puedan haber hecho nada malo. La entiendo porque ella ve sus hijos con ojos de madre, pero algunos no lo vemos así y estamos disgustados por lo que hacen estos hermanos.
Otros hijos fueron engendrados por padres que dijeron ser independientes y que transmitieron genes de no participación directa en política sino de manera sesgada en sociedades cívicas que no son más que sociedades disfrazadas, engañadoras, y no transparentes, como quieren aparentar; se mueven con aires de superioridad que no les cabe porque creen que pueden desempeñar mejor la administración del Estado, sin la escogencia por voto directo, sino por designación de quien nombra. Son una estafa.
Los hijos de mi amada madre que pasan ante los demás como serios, y dicen que saben pensar, no se reúnen entre ellos para buscar soluciones a los entuertos de sus hermanos, porque son académicos impolutos que no quieren contaminarse de corrupción; se imaginan caminando por lodazales vestidos de blanco de pie a cabeza. Permiten que humillen a su madre.
Yo poco maldigo pero el dolor me lleva a gritarle a todos esos hermanos que hacen sufrir a mi amada madre, con el corazón desgarrado ¡Malditos, Malditos! déjenla vivir en paz y que recobre el honor de madre digna que llevó en un tiempo.
Mi amada madre no es ni ha sido prostituta, pero gente de fuera que no conocen su tragedia, la consideran fácil y paradisíaca porque no hay nada que pagar. Cierto es que ha tomado malas decisiones al escoger a quienes engendrarían sus hijos y de ahí el resultado genético. Por otro lado mi amada madre no ha podido educar bien a sus hijos porque a estos no les interesa. Los que saben como hacerlo miran indiferentes hacia otro lado.
Alguna vez mis hermanos pensadores tendrán que reunirse para encontrar soluciones y tratar de educar a sus hermanos en amor a la amada madre. No solo decir amo a mi madre sino a demostrarlo.
Docente universitario
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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