Llanto desgarrador e injusticia
Contra los indígenas se cometen toda clase de hechos violentos, denigrantes y discriminatorios. Esa es la vida que le tocará vivir desde el momento de su nacimiento. Una vida de pobreza, exclusión, de batallar para encontrar alguna oportunidad en un país fundamentado en la democracia y recursos económicos sin precedentes, pero saturado en la corrupción, escándalos y privilegios de quienes lo gobiernan.
Los infantes indígenas, adolescentes, mujeres y adultos mayores son más vulnerados en sus derechos. Los hechos no se denuncian porque el acceso a la justicia es inoperante y desgastante para las víctimas, mientras el victimario, continúa enarbolando la bandera de la impunidad y machismo en un entorno donde se callan las voces de las mujeres que no pueden defenderse y niños impactados por la impotencia y violencia a edades tempranas.
Según informe de Desarrollo Humano 2015, importantes sectores de niños indígenas están fuera del sistema escolar, crecen sin futuro. Los vemos mendigando, perseguidos y expuestos a todos los riesgos sociales y del ambiente. En medio de esta vivencia, sufrir agresiones tan violentas como la acontecida recientemente en la comunidad de Las Vueltas, distrito de San Lorenzo, resulta reprochable y comprometedor para un país que ha firmado la Convención sobre los Derechos del Niño.
El grave riesgo contra la vida del niño al que fue expuesto con dos machetes, escuchar el llanto desgarrador e impotente debió visibilizar sanciones enérgicas y ejemplares contra el hombre violentador y maltratador que causó el repudio generalizado de la comunidad panameña, para que no se repitan nuevamente estos hechos de horror, dolor e impotencia, cuyo resultado inmediato fue que ese día el niño no comiera ni fuera a la escuela al día siguiente.
Igualmente recordamos cuando una mujer indígena fue amarrada por decisión de hombres y turbas de la comunidad, al defender un familiar que estaba en el cepo, durante los sucesos acaecidos en marzo de 2017 en el distrito de Nole Duima, comarca Ngäbe Buglé. Esta mujer fue ultrajada y humillada públicamente en su dignidad e integridad personal, así como la protección de sus derechos humanos fue la gran ausente.
El Estado panameño es signatario de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, de la Convención sobre los Derechos del Niño. Las normativas de ambos instrumentos están catalogadas como disposiciones de derechos humanos, de obligatorio cumplimiento por parte del Estado, quien debe hacer prevalecerlas para la protección de las mujeres y los niños. Ante las situaciones violentas en mención, ¿qué diligencias efectivas han realizado las instituciones competentes de mujeres y niños en el área de la comarca Ngäbe Buglé?
La sanción de 250 dólares de multa y un día de cárcel solamente resultan una burla para aquellos que condenamos esta violencia y ultraje contra el llanto desgarrador de un niño que vivió momentos de terror, los cuales jamás olvidará mientras viva. Esperemos que se haga justicia en nombre del interés superior del menor.
Exviceministra de Asuntos Indígenas