Llegan las lluvias
Los embalses de Fortuna, Changuinola y otras centrales hidroeléctricas están aumentando su nivel por el mejoramiento de las precipitaciones de lluvias, en tanto que la demanda de energía se mantiene con cifras reducidas por la política de ahorro implementada por oficinas gubernamentales sobre el uso de aire acondicionado y el encendido y apagado de avisos luminosos de las empresas privadas. Las lecciones de la experiencia arrojan conclusiones positivas acerca de los resultados de la colaboración y entendimiento entre el gobierno y la sociedad civil en momentos de crisis.
Expertos de la Organización Latinoamericana de Energía y del Banco Interamericano de Desarrollo señalan que estudios meteorológicos establecen que el régimen de lluvias de Centroamérica soportará sequías intermitentes durante diez años. Recomiendan que frente a la repetición cíclica del fenómeno debieran adoptarse medidas para afrontarlo, para evitar tendencias a la baja en los niveles de desarrollo hidroeléctrico.
Resultaría insensato, en consecuencia, que regresemos a la era del derroche energético por el mejoramiento de los embalses más grandes del país. No es coyuntural la crisis desencadenada por el retraso de las lluvias. La sequía puede repetirse en los años venideros. Por consiguiente, debemos trabajar con rapidez en la ampliación y aseguramiento de alternativas provenientes de otras fuentes energéticas: gas, energía solar, térmica, eólica, etc. Guerra avisada no mata soldados.
Sin embargo, la voz de orden es la racionalización del consumo de energía. Estado, empresa privada, familias, sociedad civil, en suma, debemos poner el hombro para utilizar la energía con espíritu conservador en los próximos años. Las potencias industriales responsables de la emisión de gases tóxicos no cumplen los acuerdos internacionales. Panamá no tiene industrias contaminantes al por mayor; sus deberes ecológicos se orientan a la protección del medioambiente, a la prevención de la tala indiscriminada de árboles y a la regulación de la expansión urbana.
El presidente Martinelli se ha puesto a la cabeza de la campaña de reorientación de la política energética nacional, como fruto de la emergencia que, gracias a Dios, está disipando consecuencias nocivas. A veces el destino pone a prueba a los pueblos ante las crisis para medir su disciplina, estoicismo y solidaridad social; o, por lo contrario, su apatía, pesimismo e individualismo.
El pueblo panameño se crece ante las adversidades, como se ha demostrado en esta emergencia. Resulta indispensable el mantenimiento flexible del ahorro con vista a la estabilización del abastecimiento de energía hídrica. Prudencia en el consumo, acatamiento de los horarios de la publicidad luminotécnica, austeridad en los hogares, escuelas, dependencias públicas, hoteles, espectáculos masivos, restaurantes, centros de diversión, son recomendaciones para tomar en cuenta. Corresponde a los medios, particularmente, a las televisoras y radioemisoras, limitar el horario de funcionamiento. A los diarios nos incumbe aleccionar al público a fin de que se sume a la cruzada de uso racional de la energía. continuará en cumplimiento de la misión que requiere la emergencia nacional.