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Lo bueno y lo malo de un gobierno


En todo gobierno hay altas y bajas. A menudo sin embargo en materia de comunicaciones lo que se conoce son sus falencias y no sus bondades. ¿A qué se debe? En ocasiones hay quienes endilgan la mala imagen del gobierno a los medios de comunicación porque –dicen- sólo publican lo malo y ocultan lo bueno. Puede que haya algo de esto, pero no de manera intencional. Se supone que un gobierno asume responsabilidades para hacer cosas buenas, las malas son excepcionales y causan además problemas que afectan a la sociedad. Nadie elige a un gobierno para que “meta las patas y las manos”, ni para que “los que entran limpios salgan millonarios”. Ahora bien a los medios les corresponde una intensa labor de fiscalización, de vigilancia porque la corrupción no es un mito sino un flagelo generalizado que ha hecho estragos en los países del mundo. Nada niega sin embargo que el gobierno en mención haga cosas buenas, pero es a su estructura de comunicación la que le corresponde una divulgación intensa de esas cosas buenas, no desde el ángulo del relacionista público, sino desde el enfoque informativo, que aporta elementos nuevos y destaca los beneficios generales que se lleva la sociedad. El día que los medios informativos se dediquen sólo a informar sobre las cosas buenas de un gobierno la sociedad quedará sin amparo, y la democracia sin ángulo de apoyo.