Lo habíamos previsto
En varios artículos de opinión publicados por el diario Panamá América durante un año, de manera reiterada, señalaba que en nuestro país, post invasión, la cultura de la negociación y el diálogo, se había venido internalizando como parte de la vida cotidiana del ser panameño. Nuestra democracia, desde el ex presidente Endara, logró peldaños importantes, al punto que el panameño entendió y entiende que el ejercicio de la gobernabilidad pasa por crear y consolidar los espacios y las instituciones que hagan posible procesos de interrelación entre estado y actores sociales; de tal suerte que los procedimientos de consulta y concertación hagan viable una eficaz administración democrática del estado. En reiteradas ocasiones y allí están mis escritos, señalé que la administración del Lic. Martinelli, erraba cuando le restaba importancia a la sociedad civil. En todos estos meses, he repetido que no hay contradicción entre gobernabilidad, ejercicio del poder político y la sociedad civil. Hasta el cansancio le señalaba a los gobernantes que había que cambiar el estilo. En unos de los artículos escritos, le recomendaba al señor Presidente, la necesidad de cambiar ese hostigamiento contra los sindicatos. Sin embargo, nadie me paró bolas como dice el refrán popular.
Cuando se planteó el tema de las reformas, escribí que en Panamá los trabajadores panameños comparado con otros países, habían relegado el recurso de la huelga, sustituyéndolo por la cultura de la negociación. El tema de la cuotas sindicales, su forma de pago, nunca ha estado en la agenda de los empresarios. Hacer de esto un problema, no entiendo porqué el Gobierno Nacional, decidió alterar las reglas del juego en esta materia.
Los que hacemos de la política una ciencia, veíamos venir la confrontación y tratamos de alertar al Gobierno Nacional de cambiar el rumbo. Como abogado laboralista y asesor por muchos años de organizaciones laborales, por intermedio de amigos de altos funcionarios del Gobierno Nacional, intentamos construir puentes con la administración del señor Presidente, pero no hubo el interés.
Somos del criterio que la muerte de hermanos panameños y los cientos de heridos, se pudieron haber evitado.
No tengo la menor duda, los organismos de inteligencia y los estrategas del gobierno, subestimaron el curso de un proceso que claramente se dirigía a la lucha frontal y abierta.
Razón tenía mi hermano, el Dr. Silvio Guerra, cuando señalaba que el Presidente tenía que cuidarse de esos asesores, que por congraciarse con el Presidente, no lo alertaron del curso que estaba tomando las contradicciones. No olvidemos que el conflicto que estamos viviendo fue precedido por una guerra verbal de descalificaciones y ofensas entre los interlocutores y protagonistas de la acción confrontacional.
El Gobierno Nacional tiene que entender que los procesos sociales y de lucha popular y democrática, tienen su propia lógica. El argumento de la conspiración y la desestabilización como argumento político se entiende, pero lo que ha estado ocurriendo,
Su explicación, hay que encontrarlo en otros escenarios. Temas tan sensibles como el medio ambiente y el derecho sindical erraron el procedimiento, y así lo señaló el mandatario.
Creo que en adelante el país será otro. Quedan heridas profundas y vuelvo a insistir, en que hay que volver por los caminos de la necesaria institucionalización del diálogo, las consultas y la concertación.
Se puede construir la paz y el equilibrio; todos debemos poner de nuestra parte.
No dudamos de las buenas intenciones del gobernante, Lic. Ricardo Martinelli, pero la forma que asume el ejercicio del poder, eventualmente pueden malograr las primeras. Señor Presidente, como dice el ideario de los seguidores del Dr. Arnulfo Arias, “La voz del Pueblo es la voz de Dios”.
Manos a la obra. Como suele decir el Dr. Silvio Guerra, mi hermano, que Dios bendiga a los panameños y de sabiduría a los gobernantes.
