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Lo mejor está por venir

Por: Redacción 01/01/2015

Ingeniero de Sistemas y comunicador social.

A diferencia de las cumbres iberoamericanas u otros eventos internacionales de ese nivel, como la reunión de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos, la Cumbre de las Américas conlleva el componente adicional de la presencia del presidente de los Estados Unidos de América. En el 2015, nuestro país será sede de tan importante evento, aprovechando el mejor momento de nuestro verano.

Pero hay un dato adicional. Con el reciente anuncio de normalización de relaciones diplomáticas entre ese país y Cuba, sucede que seremos testigos privilegiados de lo que seguro será un hecho histórico: la reunión bilateral de ambos mandatarios.

Nuestro país se llenará de invitados, delegados, periodistas, etc. Eso augura que todo nuestro territorio, si lo hacemos bien, se beneficiará de una cumbre que realmente llamará la atención del mundo entero.

Por otro lado, es el año crucial para nuestro sistema de justicia. En ciernes está el proceso abierto a un expresidente de la Corte Suprema de Justicia y magistrado separado. Está el seguimiento a las múltiples acusaciones de corrupción que cada día vemos en los medios de comunicación y redes sociales.

Si se lo propone, la Corte Suprema de Justicia tiene la única y quizás última oportunidad de reivindicarse y comenzar a ser ese Órgano del Estado que tanto necesitamos: imparcial y justo, expedito y que exhale responsabilidad y honestidad.

La recomposición de nuestra Asamblea Nacional, luego de finalizado el torneo electoral del 2014 con las muy discutidas elecciones parciales, también tendrá una enorme oportunidad para demostrar que el pacto legislativo entre panameñistas, populares y Partido Revolucionario Democrático es en realidad un conjunto de buenos postulados, que mantendrá al país por la senda del crecimiento, a través de las mejores leyes sin necesidad de madrugonazos ni imposiciones. De lo contrario, el 2015 puede ser el más crítico para este Órgano del Estado que tanto necesita levantar su credibilidad ante la sociedad. No terminaron bien el 2014.

Para el Órgano Ejecutivo será el final de la luna de miel, si es que alguna vez sucedió. Por delante, tanto el presidente Varela como sus colaboradores cuentan con la cortina de Carnavales, la Cumbre de las Américas y Semana Santa. Pero una vez esto pase, más vale que el gobierno esté preparado. Son muchas las organizaciones que utilizan este periodo para manifestar sus periódicas reivindicaciones gremiales.

Maestros y profesores, trabajadores de la construcción, médicos y enfermeras y uno que otro sector minoritario utilizan este momento para que sus dirigencias soliciten aumentos y otras acciones que normalmente son imposibles de cumplir, lo que los termina abocando a realizar acciones de fuerza.

En realidad, estas dirigencias usan estos movimientos, en muchos casos, para validar sus liderazgos internos, por lo que el gobierno nacional debe ser proactivo ante ellos y sus bases, y no esperar a que las crisis se les formen frente a sus ojos, lo cual usualmente nunca termina sin costos adicionales para todos los panameños.

Creo que el Tribunal Electoral requiere una revisión completa, más allá del Código Electoral. Lo sucedido en estas elecciones dejó en evidencia que el proceso previo a las mismas no está utilizado con la eficacia de otras épocas. Mucho cuidado con este tema porque se puede convertir en un problema inmanejable en el futuro.

Instituciones como la Contraloría General, la Procuraduría General y la de la Administración deberán encontrar una forma de cambiar la percepción de cajas cerradas, donde funcionarios no tan independientes como se espera de su cargo manejan las mismas de una forma oscura y misteriosa con pocos o ningún resultado tangible por los ciudadanos.

Puede ser el mejor año para nuestro país. Lo tenemos todo para poder dar ese gran salto (sin emular a Mao, por supuesto) que nos haga abandonar esas odiosas listas que siempre nos encasillan en los puestos de país que ni son ni no son. Esos que están a punto de dar el salto a la lista privilegiada, pero que también pueden caer estrepitosamente a los que no cumplen con lo mínimo esperado.

Para nuestros gobernantes y políticos en general, es el momento de abandonar la política electoral y dedicar todos los esfuerzos a enmendar, reconstruir y hacer lo que prometieron. Los opositores deben renovar fuerzas y liderazgos. Todos y sin excepción.

El compromiso está ahí para ser tomado. Evitemos los sobresaltos y permitamos a la empresa privada mantener el ritmo de creamiento que construya bienestar para los ciudadanos que viven en este país tan bendecido. Que este año, 2015, sea el mejor de sus vidas y de nuestro país.

 

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Miércoles 5 de agosto de 2026