Lo que anhela un alma
Un joven se acercó y le preguntó una sola cosa que le interesaba: “¿qué tengo que hacer?” y Aquel, que se hace amigo y compañero, Salvador y Redentor le dijo lo que quizás menos se esperaba. Despójate de lo que has creído como un baluarte y seguridad para la vida.
No había otra cosa que deseaba conseguir, “obtener la vida eterna”. Vida que anhela un alma, y que a lo largo de su existencia pide: Quiero ser mejor Señor, pero cuando me propongo algo, caigo una y otra vez y termino angustiado (a) y siento que no puedo alcanzar lo propuesto. Enséñame Señor a ser Perseverante.
Quiero reír Señor, pero mi rostro, no expresa ese sentimiento porque en lo profundo de mi alma, me siento solo (a). Vienes a mi encuentro, pero aun no aprendo a reír contigo. Enséñame Señor a Sonreirle a la vida.
Quiero caminar Señor, pero el camino se hace largo, cuando otros dan dos pasos, intento dar uno. Llévame de tu mano y sé mi compañero de camino. Enséñame Señor a Caminar por tus sendas.
Quiero orar Señor. Me pongo ante tu presencia, te invoco en todo momento, pero el bullicio de tantas cosas que nos rodea, no permiten que te encuentre a solas contigo. Enséñame Señor a Orar.
Quiero hacer el bien Señor, sin embargo como diría tu Apóstol Pablo, termino haciendo lo que me propuse no hacer. Dame fuerzas para actuar siempre en tu nombre. Enséñame Señor a Hacer tu voluntad.
Quiero vivir en paz Señor, en paz consigo mismo y también con mis hermanos. Que en toda mi vecindad podamos vivir en paz y armonía. Enséñame Señor a Amarte sobre todas las cosas.
Y al final de la jornada aun me quedas Tú. Seguidle.
