Lo que debemos saber sobre democracia
Es lo que muchos aman, otros pisan, otros malgastan y de lo cual otros no saben siquiera su significado. Siempre habíamos vivido en una democracia endeble, pero podíamos llamarla tal, hasta que los militares se crecieron por la formación que les dieron sus jefes y supieron aprovechar una debilidad de ese sistema de gobierno para acabar con ella y condenarnos por 21 años sin asco y sin control de ninguna clase. Este sistema de gobierno, que ha perdurado como el mejor hasta nuestros días, es el que la mayoría de los panameños queremos. Y digo la mayoría porque existe un grupo minúsculo amante de la dictadura de izquierda, que sueñan con convertirnos en una Venezuela y que se han aprovechado de la ayuda económica que Chávez les ha dado a ver cómo acaban con nuestro sistema de gobierno.
Para Aristóteles, la libertad y la igualdad son las dos bases de la democracia; sus principios indican que el pueblo es la mayoría predominante para constituir una democracia. ¿Cuál es la base de la democracia? Los partidos políticos, gústenos o no, porque así ha sido considerado siempre. Desde luego que de los políticos que dirigen los partidos depende su formación, su poderío o su debilidad. La clase política pasa por momentos difíciles, pues ha malogrado la confianza de la clase civil; el sentimiento general sobre los políticos de América Latina tiene un denominador común: la percepción de corrupción, y por esto el público se expresa negativamente sobre ellos. Pero no considero que sea radicalmente verdadero porque, si bien es cierto que en algún momento existe ese fenómeno, también es cierto que aquellos que se vanaglorian de no ser políticos lo permiten con su silencio y el desconocimiento de una realidad que podría variar si tuviéramos una educación política. Si más personas dieran de sí lo positivo que tienen para que los valores predominen en ella, estaríamos en condiciones de defender la democracia a la cual nos aferramos.
Democracia no es vociferar a los cuatro vientos que los gobiernos son corruptos porque es lo que hemos hecho a través de los casi cinco lustros de democracia. Tampoco lo es el tener la libertad de insultar a quien no piense como nosotros y considerar que la están defendiendo. ¡No! Democracia es el enriquecimiento con aportes ideológicos de todas las fuentes de pensamientos, con respeto por los Derechos Fundamentales del Hombre, convirtiéndola en una filosofía de la vida humana. La finalidad de la democracia es el bien común por las condiciones sociales que permitan el desarrollo integral de las personas.
Por esto, cuando escucho las quejas de los que aspiran a ser candidatos independientes a la presidencia de la República por las reglas con las que deben presentarse, pienso que tal vez sería preferible que les hubieran permitido hacerlo libremente para que se convenzan que, sin la base de los partidos políticos, no van a ningún lado. Este es un país meramente político y se necesita ese sustento para llegar a una presidencia. Esta posición es meramente política y a la vista está que, aquellos que han sido tecnócratas sin ser políticos, no han llegado muy lejos. La participación de la población es imprescindible para asegurar el éxito del proceso democrático.
Siento que los partidos políticos deben ser innovadores e igualitarios para enriquecer la democracia. Hasta ahora no hemos encontrado mejor sistema de gobierno y hacia allá han marchado países más desarrollados que nosotros. La propia cuna del comunismo finalizó en convertirse a ese sistema. Este se compone de varios factores que lo sostienen: los procesos electorales que no son el único, pero es importante determinar la eficacia de esos procesos y el grado de participación potencial y real que se ofrezca a los candidatos.
Tomemos en cuenta que una democracia no existe sin libertad, por ejemplo la de que los candidatos tengan un apoyo popular; las normas limpias del debate electoral y la transparencia en el conteo de votos. Aprendamos a amar nuestra democracia sin permitir que se extinga con malos manejos; que no se empañe con campañas sucias de acción y de palabra; que tengamos suficiente madurez política para sacarla adelante y no permitir que otros elementos interfieran en la existencia de la misma. Amar la democracia es amarnos a nosotros y enseñarla a la juventud la hará perdurar.