Lo que deben saber los precandidatos a alcalde
Son muchos los precandidatos a Alcalde de la ciudad capital y de otras alcaldías de la República, pero muy pocos los que conocen la importancia de la acción municipal. Es importante decir que todo lo que sabemos del Municipio de hoy se está modificando extraordinariamente. Cada día la idea del Municipio cambia como la idea del mundo, y este cambio quizás nos permitirá en el futuro encontrar y precisar las profundas conexiones que existan entre una y otra cosa.
En cuanto al Municipio de Panamá, éste está ligado a las más antiguas tradiciones del país. El Municipio no es solo un punto de origen, un punto de partida del orden constitucional del país, sino también una fuente de alimentación original de todo lo que ha sido y fue una acción política panameña desde el momento en que se inició el proceso militar, político y social de la guerra de la Independencia americana.
En aquel momento el Municipio fue el vocero, el portavoz de la independencia política de Panamá, porque era también la única institución organizada dentro de las comunidades coloniales. El Municipio era la sustancia más activa del orden colonial que fue creado por el imperio español de América.
Pero en el momento que se inicia el proceso político de la Independencia, el Municipio alcanza precisamente el grado de importancia extraordinaria porque se convierte virtualmente en el parlamento político de la novedad panameña de la época. Es por esto que allí se expresa el descontento, se vocean las primeras consignas revolucionarias y se incrementa todo lo que podría ser en aquel momento la experiencia política de la sociedad colonial.
La idea de pertenecer a una patria, de ser parte de una comunidad más amplia que la simple comunidad de vecinos alinderada dentro de las fronteras del Municipio, va dando lugar a otra idea más amplia, una imagen completa y más redonda de las posibilidades de interconexión y de comunidad entre los habitantes de Panamá.
No fue fácil para los hombres que organizaron, más tarde, la separación de Panamá de Colombia sembrar esta conciencia. Fue muy difícil hacerle ver, sentir y saber que se debía pertenecer a una totalidad mucho más amplia que la simple comunidad de vecinos que integran el Municipio.
Pasar de lo municipal a lo nacional era un tránsito histórico difícil. Era una acrobacia política, si así pudiera llamarse, porque no estábamos acostumbrados los panameños a vivir dentro de una integridad nacional, dentro de una formación histórica más amplia.
Pero todavía íbamos a dar otro salto más importante: los padres de nuestra patria, la gente que nos proporcionó el impulso, la fuerza política del Movimiento Separatista desde el 3 de noviembre de 1903, y aún antes, entendieron siempre que Panamá, que eso que se llamaba Panamá y eso que se le estaba dando forma de una República independiente de Colombia, no bastaba; que era preciso adquirir unos contornos más amplios, que era necesario ir más lejos que era preciso ser más audaz y más ambicioso y entonces pensar en términos americanos y continentales.
Siempre se ha pretendido identificar el aislamiento con los municipios. Pero no es verdad que el Municipio tenga que ser una entidad aislada del resto de las demás instituciones del Estado.
Al contrario, el Municipio maneja hoy problemas universales. Cuando se habla de contaminación, por ejemplo; cuando se habla de la necesidad de conservar y defender las áreas verdes y el aire puro de la ciudad, no se está tratando de resolver problemas locales y alinderados dentro de los contornos de una aldea, de una localidad o de una comunidad municipal.
Por el contrario, lo que se busca es la solución de problemas que son parte de un problema universal.
Hoy no hay ninguna entidad aislada en la vida humana, no hay ninguna porción, ningún territorio espiritual o político del hombre que esté separado de nosotros. Si la vida misma en el orden biológico es una interconexión profunda, continua y permanente, en el orden histórico y político hay también una profunda conexión permanente. ¡El Municipio no desaparecerá, pero sí se transformará!