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Lo que el Dominique no dijo


Hace solo algunos días visitó el país el señor Dominique Strauss – Khan, quien en la actualidad ejerce como director gerente del Fondo Monetario Internacional, organismo este que es conocido por la imposición de la llamada doctrina del shock, es decir de férreas medidas financieras a los países del tercer mundo, las cuales siempre afectaron a los más pobres en favor del gran capital financiero internacional. En nuestro caso el Señor Dominique dedicó su discurso a alabar los resultados de la economía panameña, destacando que la misma había tenido un crecimiento de 7.5% del PIB durante el 2010. Más allá de esto dijo poco.

El reciente Informe de la Comisión para la Medición de los Resultados Económicos y el Progreso Social convocada por el presidente Sarkozy y coordinada por Joseph Stiglitz, Amartya Sen y Jean-Paul Fitoussi, llama la atención, entre otras cosas, sobre la insuficiencia del PIB y su crecimiento como medida del avance del bienestar de un país y su población. Por eso propone que junto a este indicador se incluyan otros que tengan que ver con elementos tales como la distribución del ingreso, el nivel de consumo de la población, el estado de la salud y la educación, la situación del medio ambiente, la situación de la seguridad ciudadana, y la participación de la población en los asuntos públicos. Sobre todos estos elementos el señor Dominique guardó el más profundo y riguroso silencio. De haber hablado de estos temas el señor Dominique debería haber dicho que pese al crecimiento en Panamá por cada 80 centavos de balboa que se gana alguien que se encuentra en el 10% más pobre de la población, otro que está en el 10% más rico gana 40.00 balboas. También debería haber revelado que cerca del 15% de los panameños se acuestan todos los días con hambre, que en Panamá se han destruido las bases de la seguridad alimentaría, de manera que el PIB agrícola real del año 2010 es inferior en 7.6% al observado en el 2009, por lo que el país tiene que gastar cerca de 1,063 millones de balboas anuales en importar alimentos. No menos importante hubiera sido que el director gerente del FMI hubiera llamado la atención sobre la lamentable situación que muestra la seguridad ciudadana en nuestro país, así como en torno a la creciente represión de las voces disidentes, lo que, dicho sea de paso, se evidenció con especial fuerza en los días que visitó el país. Si bien el señor Dominique algo dijo sobre una posible inflación por sobrecalentamiento de la economía, no expresó nada sobre el hecho de que desde el inicio de las actuales presiones inflacionarias el costo de la canasta básica alimenticia se ha elevado en más del 30%, mientras que la participación de los salarios en el PIB ha disminuido en ocho puntos porcentuales. Vino, pues, en una visita oficial, la cual nos recuerda nuevamente que el FMI es un organismo al que poco interesa la real suerte de los pueblos.

jovajun@yahoo.com