Lo que está sucediendo
Estamos preocupados por los últimos acontecimientos que han mantenido al país en ascuas e intranquilidad. No podemos continuar en estas luchas porque la situación económica se debilita, las inversiones no vienen a un lugar donde la inseguridad jurídica priva y el turismo no creerá en nosotros.
Soy política desde que tenía nueve años de edad y no he dejado de participar en una y otra manera en ese campo. He defendido a los políticos y a los partidos cuando los demás les ponen epítetos poco agradables; pero si continuamos en esta forma, echaremos por la borda todo lo que hemos ganado hasta ahora.
Creí que habíamos madurado en política, pero veo que continuamos lo mismo; si queremos gobernar este país para llevarlo adelante, tenemos que deponer rencillas estúpidas para anteponer el interés general y tener resultados positivos.
Hace unos meses hablé de la conveniencia de dar una materia que se llama Educación Política para que, no solo los políticos sino todos los votantes tengamos cultura en ese campo y conocimiento suficiente para elegir y ser elegidos; para que sepamos escoger y nombrar a personas que ocupen los puestos no por amistad sino por capacidad.
Hago un llamado a los políticos para evitar lo que se dio hace algunos días con el tema de la segunda vuelta intercambiada por la Presidencia de la Asamblea. Ese error político, abanicado por los medios de comunicación, quitaron la atención de otros problemas de importancia que suceden en el país y que necesitan solución pronta. Tengamos en cuenta que los políticos manejamos el país, por lo tanto somos la autoridad que guía a todo un pueblo. Es indispensable dar ejemplos de claridad, honestidad, ecuanimidad para que el pueblo que nos sigue lo haga con aprecio y consideración y no con críticas negativas que debilitan la política en el país.
No es momento de riñas entre amigos, entre los que hemos hecho una alianza en la cual presentamos un frente contra el adversario político. Es hora de cerrar fila para demostrar madurez suficiente como para indicar la forma correcta de manejar un país. Si continuamos así, perderemos el respeto de la ciudadanía que no está en ningún partido ni pertenece al gobierno.
Estamos buscando una oposición generalizada a todo lo que haga o diga el gobierno. La oposición es otra que no se queda atrás en su demostración de inmadurez y se comporta como niños de escuela primaria en ese campo. ¿A dónde iremos en esa forma? Miremos lo que vamos a hacer para nuestro bien.
