Lo que importa
Muchos panameños simplemente se cansaron del espectáculo político de los últimos días. Historias que dejan a las personas serias del país con la boca abierta y abrumadas por tanto descaro. La alianza oficialista se terminó de la forma más traumática y solo han quedado en el ambiente las acusaciones de traición y los reclamos por la falta de palabra.
Todo ha sido como un cortometraje que vivió su más reciente capítulo en la madrugada de este sábado cuando en la Asamblea Nacional los que antes eran aliados se transformaron en enemigos. La aprobación del primer bloque de las reformas electorales, en las que se incluye la segunda vuelta electoral, fue la estocada final a una semana repleta de conflictos.
El Gobierno quedó fraccionado, aunque no se quiera aceptar, es una realidad que al dividirse los actores de la alianza quedaron a la deriva muchos proyectos y programas estatales. Tomará un tiempo volver a reactivar los mismos, sobre todo en el sector económico.
La mayoría de los panameños solo siente vergüenza ajena por la actuación de la clase política. Está claro que las prioridades de la población son la canasta básica, mejor servicio de transporte, generación de empleos bien remunerados y mayor seguridad en las calles.
Dejando a un lado los insultos y las diatrivas, propias de esta clase de coyunturas, en las calles solo prevalece la necesidad de la población de mejorar su condiciones de vida.
Importa tener en el bolsillo el dinero suficiente para hacer el supermercado, pagar la hipoteca de la casa, mantener los gastos de educación de los hijos y poder disfrutar de un país en crecimiento como Panamá. El clima de zozobra no ayuda a nadie. Pierde el país y sus ciudadanos.
