Lo que la muerte de David Kato puede enseñarle al mundo
Las noticias del brutal asesinato del activista ugandés de los derechos humanos, David Kato, han resonado en todo el mundo. David fue golpeado hasta morir en su hogar en las afueras de Kampala, el 26 de enero. Dedicó gran parte de su vida laboral a ayudar a los perseguidos por su orientación o identidad sexual.
Durante los meses que precedieron su muerte, él mismo fue el blanco de una campaña de odio organizada por un periódico local, The Rolling Stone, que colocó su nombre, fotografía y dirección al lado de los datos de otra docena de personas que el periódico acusaba de ser homosexuales o lesbianas, pidiendo que fueran colgados.
Apenas el mes pasado, él y otros dos litigantes llevaron al periódico a juicio, logrando una orden judicial en su contra que le prohibía publicar historias similares en el futuro.
El hecho de que David Kato era visto como un hombre abiertamente homosexual y activista por los derechos de las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales, alimentó las especulaciones de que fue víctima de un ataque homofóbico mortal.
Si la muerte de David fomenta la discusión sobre la violencia y la discriminación que la gente enfrenta por su orientación o identidad sexual, entonces su muerte no será completamente en vano. Esa discusión debe inevitablemente abarcar el tema de despenalizar la homosexualidad. Las sanciones penales por homosexualidad siguen formando parte del estatuto de más de 70 países, incluyendo Uganda. Tales leyes son un anacronismo y en la mayoría de los casos una secuela de los viejos tiempos de gobierno colonial.
Despenalizar la homosexualidad es el primer paso fundamental hacia el establecimiento de una igualdad genuina ante la ley. Pero el progreso real y duradero no puede lograrse sólo cambiando las leyes, también es necesario cambiar la forma de pensar. Al igual que el racismo y la misoginia, la homofobia es un prejuicio que nace de la ignorancia y, como con otro tipo de prejuicios, la respuesta más efectiva a largo plazo es la información y la educación.
Hoy, queda marcada la pérdida de un hombre excepcional, un notable activista de los derechos humanos. Honremos la memoria de David Kato renovando nuestro compromiso con los valores que el buscó y defendió: la igualdad de valor y dignidad de todos los seres humanos, sin importar su sexualidad o identidad sexual.
