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Lo que quiere Jesús

Por: Redacción 14/04/2017

Los evangelios del Señor -Las Buenas Nuevas-contienen solo verdades. Verdades para la salvación del alma, del espíritu. No hay una sola mentira en la Palabra de Dios. Nadie, absolutamente nadie, puede expresar o decir que en la Biblia hay tan solo una mentira. Todo es verdad. Verdades a granel.  Solo Dios, el autor de nuestras vidas, puede hacerlo. Es decir, expresarnos las verdades de nuestra propia existencia. La palabra de Dios enseña verdades para el hombre, verdades para la humanidad y verdades para el mundo, el universo entero. En ningún otro libro encontraremos un plan trazado para nuestras vidas como de modo ejemplar, se expresa en la Biblia. Y es que la palabra de Dios, que se contiene en toda la Biblia, es viva y eficaz. Redargulle nuestras almas y habla a nuestros espíritus. Nada tan directo y claro para hablarnos al espíritu como la palabra de nuestro Creador. Dios Todopoderoso.

En esta Semana Mayor tenemos que vivir plenamente el mensaje  del Cordero de la Pascua. Ya no más sacrificios humanos. Ya no más liturgias ni ritos. Todo en Cristo ha sido consumado. Todo en Él ha sido, por causa de nuestros pecados, de nuestra maldad, expiado.

Como dicen los santos evangelios: Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda, mas tenga la vida eterna. En un mundo convulsionado por los odios, rencores,  corrupción, injusticias, vilipendios, pobreza, miserias por doquier, es necesario que retornemos la mirada al Jesús de Nazareth. Al Cristo del Getsemani.  Al Santo de Dios. Nada podemos hacer por cuenta propia para salvar nuestras almas, sino tan solo a través del Cristo de Poder, el Hijo mismo del Dios Viviente. Que sea esta Semana Mayor, en sus días, siempre, un mensaje de reconciliación, de perdón, de entendimientos en el amor de Dios, y que nos dispongamos a ser más cristianos, más humildes y mansos, como verdaderos hijos de Dios. Almas transformadas. Almas revividas por el amor de Jesús.

Un país que se llama cristiano no puede seguir naufragando en mares de odios y rencores. Menos en injusticias que demarcan la existencia de pobres y ricos. Cada día más pobres. Brecha que se ensancha kilométricamente. Un país que maneja un doble discurso. Un discurso de supuesta moralidad y de lucha contra la corrupción y por detrás de la casa se hacen los matraqueos y las componendas.

Un país que dice defender a los pobres y a diario les damos de comer panes de angustia y de tristezas. Un país en donde sus dirigentes devoran las esperanzas de la gente humilde. Se comen como trogloditas insaciables los sueños de bienestar de una nación.

Un país en donde los dirigentes se hacen la vista gorda ante situaciones que ponen en riesgo la dignidad e integridad nacional. 

Un país que dice ser amigo de los amigos y calla ante tanto sufrimiento del pueblo de Venezuela. Un país en donde la ley existe para los bobos y el juega vivo para otros. Un país en donde el hijo de la cocinera siempre será el maleante y entre los ricos nunca hay uno. Un país en el que siempre el discurso de la mentira de políticos de a centavo carcome las esperanzas de gente que tan solo anhela es trabajar y echar para adelante.

Que Dios bendiga a la Patria. Que el Señor Jesús nos llene e inunde  de su amor sagrado. Que en esta Semana Santa resucitemos con Cristo a la verdad, a la justicia y a la sinceridad. ¡Que se acaben las políticas pasiones y que los presos políticos recuperen la libertad! Que Dios bendiga al inocente y al culpable ilumine con su amor para que vuelva al camino de la verdad. ¡Solo la verdad nos hará libres! ¡Cristo es la verdad, el pan de vida, la luz y el camino!

Abogado

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Miércoles 15 de julio de 2026