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Lo que recibe un mandatario


Aunque parezca trillado, en nuestro Panamá tenemos necesidad de repasar ciertos aspectos de la democracia, que cada cinco años, dependiendo de qué bando alcance la mayoría electoral, hay que recordar.

El llamado “primer mandatario de la Nación” no es quien manda; se trata es, como lo indica el contrato civil de mandato, de quien obedece.

Por una degeneración, seguramente basada en las monarquías europeas que nos heredaron ese grado de autoritarismo, aquí, en la América “descubierta” por Cristóbal Colón, hemos entendido que mandatario es quien manda. Y aquellos que reciben el mandato, se lo han tomado como cosa insoslayable.

El mandatario, en cualquier relación, pero más, en aquella sagrada entre el pueblo y quienes reciben la sagrada misión de dirigir los destinos públicos, es quien obedece.

Cuando vuelva la sintonía entre quien recibió el mandato y quienes lo otorgamos, necesariamente volverá la popularidad. No hay de otra. Intentar cuestionar a los medios de comunicación, como se ha pretendido hacer hasta ahora, es buscar la fiebre en las sábanas.

Al final de los cinco años de mandato, el soberano, el pueblo, hará su evaluación. Y cuando ella llegue, no valdrán los millones gastados en publicidad política. Otros lo intentaron y recibieron su merecido. Ojalá no se repita la experiencia.