Logro y desafíos para el gran canal
La inauguración del Canal ampliado es, sin duda, un enorme logro de la nación panameña que se consigue en un momento muy importante, pero que no está exento de desafíos significativos. La vía agrandada deberá permitir un mayor flujo comercial, ya que se entiende de que por el tercer juego de esclusas podrán pasar buques gigantescos que hasta hoy no podían atravesarla. Esto es importante en una coyuntura en la que la formación de bloques comerciales en el área Asia-Pacífico es una tendencia que se afianza. Notable es el desarrollo en apenas unos años de la Alianza del Pacífico que reúne a 4 de las economías más grandes de América Latina. El DR-Cafta entre Estados Unidos y Centroamérica ha cumplido con el objetivo de aumentar el comercio. Catorce países entraron ya en la primera ronda del Acuerdo de Cooperación Transpacífico, TPP en inglés, el megaacuerdo comercial del siglo XXI en el Asia-Pacífico. Aunque ojo con los nubarrones en el Congreso de EE.UU.
Además, las grandes potencias económicas asiáticas como China, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Malasia, entre otras, están en la búsqueda de oportunidades de negocios globales. Por ejemplo, ya solo el intercambio de la región Latinoamérica y el Caribe con la República Popular China ronda los US$300 mil millones anuales. Pekín se ha fijado como objetivo aumentar el comercio hasta los US$ 500 mil millones y la inversión directa en US$ 250 mil millones hasta el año 2020, aunque quizás esto suene muy ambicioso, dadas la desaceleración china y la caída de la demanda global (y china) de materias primas.
Sin embargo, el comercio marítimo presenta en particular un panorama de cierta incertidumbre. El bajón de la demanda global impactará los volúmenes de bienes transportados por un periodo. Por otro lado, el calentamiento global y el deshielo del Ártico están abriendo de modo natural una nueva vía para los buques que hacen la travesía desde los puertos euroasiáticos hacia Norteamérica.
También se habla del canal de Nicaragua, una propuesta que ha causado recelos y críticas en Panamá. Sin embargo, a diferencia de la vía ampliada panameña, un canal por Nicaragua sigue siendo hoy un proyecto del futuro. Enfrenta enormes obstáculos para los que aún no hallan respuestas: reunir el capital y un número de inversionistas para asumir el astronómico costo; desafíos técnicos, entre los que el principal es la utilización del Lago de Nicaragua que se perderá para siempre como reserva de agua dulce (la mayor del Istmo) si se le usa para el tránsito de buques; un verdadero estudio de impacto ambiental profundo y exhaustivo; una solución administrativa-legal (y política, por naturaleza) satisfactoria para las expropiaciones e indemnización, su ausencia ha generado fuertes protestas; y, algo muy importante, un estudio fehaciente de viabilidad financiera para un segundo canal en el Istmo con tres veces la longitud del primero, algo que no existe.
Panamá cuenta con enorme experiencia en la administración de la vía, habiendo obtenido muchos beneficios. Ojalá que ese conocimiento acumulado sirva para seguir promoviendo el progreso de la nación. Cabe desear la mejor de las suertes.
(*) Periodista nicaragüense, Taiwan Fellowship Program 2016.