¡Loor a la Patria!
Cuando llega noviembre nuestro tricolor, de diferentes tamaños, se toma las calles, avenidas y balcones; las tonadas patrióticas resuenan con más frecuencias en campos y ciudades; retazos de historia panameña son citados o recordados por los medios de comunicación y decenas de familias y conciudadanos se vuelcan a ver los desfiles.
Estas manifestaciones patrióticas no están mal, lo que no se quiere es que sea como una fiebre del momento, pues pasado los días, nos montamos en otra ola llamada Navidad, tiempo del consumismo y posteriormente los Carnavales donde todo es permitido.
Es oportuno reflexionar que el amor a la patria no se circunscribe a las manifestaciones descritas, pues los mismos deben de recordarnos el compromisos y responsabilidad que tenemos todos los panameños para echar adelante esta bella tierra para todos vivamos en paz y prosperidad.
Nuestro amor por esta patria realmente empieza desde nuestro hogar, lugar donde educamos a nuestros hijos con principios y valores positivos para que sean jóvenes respetuosos de las propiedades públicas y privadas en la calle y que sean responsables en su trabajo al ser adultos. Con la labor diaria de los ciudadanos sin actos de deshonestidad ni de corrupción, así hacemos patria.
Por su parte nuestros gobernantes deben recordar siempre que sus acciones, obras, decisiones y leyes deben ir en pro y beneficios de la mayoría y no deben afectar sus derechos ni muchos menos ser causante de descontentos populares.
Si ellos como administradores del Estado ignoran el clamor del pueblo y dan pie a enfrentamientos previsibles y tiñen de sangre a la patria, entonces su patriotismo se engaveta el resto del año, y se desempolvan cuando llega la ola de noviembre.
Además nos sentiremos regocijados si nuestra patria imparte una verdadera justicia, que sus recursos lleguen a los más desposeídos, que su educación e instrucción sean de calidad, que las leyes se cumplan, que no exista discriminación entre nosotros y que los niños tengan un horizonte promisorio.
Si todos juntos, desde nuestro lugar y trabajo cumplimos con nuestro deber sin distinción de sexo, etnia, religión ni ideologías, como lo establece nuestra Constitución, estaremos haciendo patria no solo hoy sino todos los días.
