Loor a los periodistas en su día
La profesión de periodista conlleva verdaderos sacrificios, esfuerzos y dedicación y, sobre todo, compartir e informar la realidad de los hechos aunque para muchos sea lo contrario. Pero el verdadero sentido de ser periodista no se hace en una escuela secundaria ni en una universidad, sino que se consagra en el ejercicio de la profesión al momento de redactar y convivir con personas quienes dejan hermosos y grandes legados para las futuras generaciones.
El ser periodista es una profesión que destaca un gran don dado por Dios e inspirado para destacar todas las evidencias que con el tiempo serán los cambios fundamentales en la vida de cada ser humano.
Si nos adentramos a la historia del cristianismo, encontraremos hombres inspirados por Dios para redactar los escritos contenidos en la Biblia donde actualmente son de gran inspiración para toda la humanidad sin determinar la religiosidad.
Pero ser un verdadero periodista no solamente es narrar un evento noticioso por televisión o radio, como también tener un programa de radio sino es saber recopilar datos históricos que permitan visualizar el análisis histórico-cronológico de hechos que transformaron la historia humana. Esto podemos verlo en el desenlace de la vida de Lucas, uno de los discípulos de Jesús quien fue un gran escritor cuya capacidad intelectual le permitió redactar diversos escritos sobre la vida de Jesús, los viajes de Pablo. Pero la historia de la humanidad y el cristianismo han consagrado verdaderos escritores que marcaron el inicio de aquellos primeros periodistas que dieron a conocer los verdaderos hechos que la humanidad dejaría como legado para las futuras generaciones.
Es verdad que ser un buen periodista constituye la efervescencia de un cambio que necesita la sociedad sin tener temor a los cuestionamientos que en ocasiones le hacen los ciudadanos sabiendo que él tiene un verdadero compromiso con la sociedad.
Pero no hay que dudar que muchos de los redactores de la pluma y el papel son expuestos a lanza y punto de cañón donde sus vidas son el precio que tiene que pagar al momento de cubrir eventos noticiosos como conflictos, y guerras donde muchas veces la verdad no desea que sea expresada.
Pero no podemos olvidar que un gran día especial en el mes de noviembre distingue a esos verdaderos valientes soldados de la pluma que dan sus vidas por la verdad aunque sus vidas sean el precio a pagar. Nuestra historia nos enmarca que en los tiempos de la nueva república, no se podía difundir información noticiosa debido a los hostigamientos que Colombia efectuaba en la república istmeña con la finalidad de ser una nación libre y soberana.
Cabe destacar que con la separación de Panamá de Colombia, el 3 de noviembre de 1903, las primeras publicaciones plasmadas en el primer diario del istmo republicano de Panamá consagraron el verdadero sentir de los panameños donde veían alcanzados sus verdaderos ideales por una nación libre y soberana.
Pero lo más especial fue que en ese diario laboraba Gaspar Octavio Hernández quien fue una figura prominente cuyo legado centró una de las fechas más heroicas para todos los periodistas de nuestro país.
Hernández fue un verdadero poeta como también mantuvo un gran interés en conocer el verdadero desenlace de las relaciones de Panamá y los Estados Unidos.
Su estilo fue combativo y dedicó gran parte de su corta vida al desarrollo de una obra poética y periodística que hoy día forman parte del legado que dejó a las posteriores generaciones.
Sentado ante su escritorio, la tarde del 13 de noviembre de 1918, vencido por la tuberculosis, Gaspar Octavio Hernández muere de forma prematura mientras trabajaba en uno de sus editoriales en la redacción de La Estrella de Panamá. Ese día ha sido dedicado a los periodistas en Panamá.
Son los periodistas quienes, en la búsqueda de la verdad, deben enfrentarse no solo al antagonismo de los protagonistas de los hechos, si se trata de irregularidades, sino también a la persecución de las autoridades, los agentes del poder económico y el crimen organizado.
Los periodistas, en el ejercicio de su profesión, sacrifican sus relaciones familiares, su tiempo y hasta integridad física. En la búsqueda de esa información trascendental que propiciará cambios, no desmayan ni ante las amenazas ni las demandas ante los tribunales.
Es ponderable y digno, el mayor de los reconocimientos, el esfuerzo y dedicación de los periodistas para la preservación de derechos inalienables como la libertad y el conocimiento de la verdad.
La historia surte sus crónicas con el trabajo de los periodistas, quienes en este día saludamos, ante la gigantesca responsabilidad de informar sobre la base de los más elevados principios morales.
Felicidades a todos los periodistas de Panamá en su día
Comunicador social