Los 23 años de la invasión
Hace 23 años el país perdió la identidad para permitir que unos 25 mil soldados norteamericanos invadieran Panamá.
Los militares y su satélite del PRD avalaron fraude, violentaron derechos de los ciudadanos, cerraron medios de comunicación y enviaron sus opositores al exilio.
Unos hablan de 5 mil muertos, otros de 3 mil, siendo la mayoría civiles ajenos al conflicto entre las Fuerzas de Defensa y el ejército estadounidense.
Pero luego de más de dos décadas, numerosos jóvenes no tienen idea de que los mismos personajes gastados que hoy salen a diario en los medios de comunicación, hablando de futuros fraudes electorales, persecuciones políticas, eran los verdugos de un pueblo indefenso.
“Yo cierro las calles porque aquí mando yo”. “Civilista visto, civilista muerto”, eran parte de las frases de los adictos a la dictadura.
Los últimos días de la dictadura militar y del PRD fueron como los primeros del fallecido dictador Omar Torrijos. Un reino de terror a la oposición en el Gobierno. Luto, dolor, exilio, familias divididas y sentimiento de impotencia fue lo ocurrido antes, durante y después de la invasión.
Gracias a la intransigencia de la cúpula de un partido y los altos mandos militares, el país fue quien sufrió.
Lo más triste es que esas mismas personas que eran el brazo de una dictadura, ahora pretenden engañar a los ciudadanos.
Ni siquiera ofrecieron disculpas a la nación por pisar los derechos de los ciudadanos y violar sus garantías fundamentales.
Solo piensan en instalarse en el Palacio de las Garzas para repetir la historia de Henry Morgan y Francis Drake.
A pesar de que ya pasaron 23 años, muchos panameños no olvidan el daño que le hicieron al país. Sin rencores o resentimientos, pero jamás olvidar, porque el pasado no se entierra.