Los andamiajes del PRD
Atornillando discursos sobre escenarios endebles y tan socorridos en fiestas electorales, como si estuviésemos en plena campaña presidencial, el opositor Partido Revolucionario Democrático, durante la reciente Reunión Extraordinaria del Directorio Nacional, realizado el pasado sábado en Veraguas, dispuso reformarse “hacia dentro” para recuperar la confianza de sus bases y el electorado a través de potenciales candidatos y nuevos estatutos. Mediante este andamiaje político procurarán sus líderes andar cuatro años con miras al 2014 y replantearse sus espejismos políticos.
La estrategia del partido opositor quedó clara en la Declaración de Santiago. En la misma la unidad del partido no se cuestiona, hacen a un lado la derrota del 2009 y reivindican doctrinas torrijistas. Pero también deja expuesta la decisión de su histórica dirigencia de alejarse de su presente -salpicado de escándalos- y saltar al futuro sin detenerse en su pasado reciente. Con estas tácticas, el PRD se convierte en un partido sin disenso, estandarizado y con figuras gastadas.
Triunfa la línea de quienes actúan bajo la sombra de sus eternos líderes. En general, el PRD apuesta al tiempo y al desgaste natural del actual gobierno, tan propenso a desaciertos políticos por un ejercicio teñido de autoritarismo y esperan que los panameños repitan la alternancia de los últimos 20 años. A su vez, la estrategia descansa en la amnesia perversa que suele practicar el electorado cada cinco años. La alucinación política del PRD ya está en marcha, pero conspiran contra sus vientos de reformas los aires del pasado.
