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Los árbitros parcializados


Británico Quesada (britanico.quesada@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Un árbitro en un partido deportivo no debe estar a favor o en contra de ningún equipo, de lo contrario, sus decisiones estarían inclinadas.

Sin embargo, las manifestaciones públicas de los magistrados del Tribunal Electoral apuntan hacia esa dirección: la parcialidad.

En 22 años de democracia, esta institución tuvo roces, pero nunca enfrentamientos con los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Sumado a ello, las contradicciones sobre las reformas electorales. Primero, que si no se aprobaban habría fraude en el 2014; ahora, que si se aprueban o se cambian igual habrá fraude electoral.

¿Cómo puede registrarse alteración de votos sin la participación de los árbitros en el proceso electoral?

Incluso llamar a desconocer los resultados de la decisión de la Asamblea Nacional es prácticamente incitar a la rebelión.

Los diputados, aunque a muchos no les guste, son quienes tienen la facultad constitucional para hacer leyes de la República, no otra entidad.

Aunque no lo quieran reconocer, los tres árbitros vienen de partidos políticos. Dos de ellos del PRD y uno del Molirena, pero la inclinación de este último es conocida por su discurso pronunciado durante la toma de posesión del expresidente Martín Torrijos. “Sí se pudo”.

Un cambio de comportamiento, sin enfrentamiento, y bajar el tono es lo recomendable, porque el Tribunal Electoral debe representar transparencia e imparcialidad. No debe convertirse en una sucursal de la oposición como ocurre actualmente.

Los panameños no necesitamos más enfrentamientos políticos, suficiente con los oficialistas y la oposición, porque mal favor le hace a la democracia que los árbitros tomen una esquina a favor de un boxeador.

Solo una reflexión, por el bien de nuestro amado Panamá.