Los cambios electorales y los riesgos…
El tapete político vuelve a calentarse con la discusión de las reformas electorales.
La convocatoria a la modificación de ciertos artículos me parece incompleta. Buscan estrechar los tiempos de campaña, eliminar el voto en plancha, abrir las candidaturas independientes además de evitar que los candidatos nominados en una alianza corran posteriormente en otra.
Me pregunto, porque no incluyeron lo más fundamental en este asunto; ¿las donaciones y topes de campaña? A la fecha nadie conoce ¿cuánto recibieron los candidatos?, ¿de quién?, ¿cuánto costo su campaña?, ¿qué beneficios pudo haber recibido el donante?
Parece ridículo que no se tomen en cuenta estos conceptos si lo que se pretende es mejorar el código. Claro que esto no le conviene a los partidos, sería algo así como hacerle un Strep Tease de lo más seductor que pondría en evidencia los benefactores de varias licitaciones, favores u otras conveniencias durante sus mandatos.
Me pregunto que tienen de particular estos 4 artículos que entre los cientos del código sean parte de éstas modificaciones. La pregunta medular es en colectivo; ¿qué tipo de sistema electoral queremos como sociedad? ¿cómo consensuamos un sistema electoral que satisfaga a la mayoría?
Da la impresión que con estos cambios al código electoral se busca modificar una conducta arraigada en el elector, el ejercicio del voto en plancha.
Lejos de la complicada fórmula de residuo y cociente que se aplica, lo que se busca es que el votante elija una persona y no un partido. ¿ Porqué? Tal vez porque el partido oficialista es nuevo, no un partido tradicional como el que está en la mente de los electores. Esto pone en desventaja al oficialismo.
No obstante, la idea de un voto un candidato me parece positiva. En este artículo en resumen saldrán electos en los distritos plurinominales los candidatos más votados y no beneficiará a los que menos votos sacaron, como se adjudica en el código actual.
Una situación injusta viven los candidatos independientes a quienes se les reduce el tiempo para acumular firmas de soporte a su aspiración, en comparación a los partidos políticos cuyos libros además de ya estar cimentados en adherentes, tienen más movilidad y logística que los individuales.
Lo medular en este asunto no son dos ni cuatro modificaciones, es que las reglas del juego irradien confianza tanto a los partidos políticos como al electorado, solo de esa manera mantendremos la tranquilidad y la credibilidad en los siguientes comicios, de lo contrario experimentaremos impugnaciones y posibles desgobiernos a consecuencia de una raíz mal cimentada.
Periodista.
