Los caminos de Navidad del reino
Estamos en el final del camino de otro año que con ayuda del Castillo de Muchos Ojos en el Pavimento, se diseñara y trazara, pero que lo que se diseñó nadie lo vio y lo que se trazó parece que se borró.
Arreglar las calles del reino aparentemente no es una prioridad. Hacer nuevas carreteras parece que rinde más rentabilidad a los allegados del reino de Sol-Rac, en especial al Príncipe Nomar Aneme-Sora del principado de Imaim.
Es insostenible la circulación de los carruajes y carretas ante pocos tramos de calle en los huecos de las ciudades, que originan el deterioro del transporte colectivo, privado y del reino, además de ser causante principal del constante dormitar de los carruajes sobre los maltratados lechos de concreto o asfalto que insistimos en llamar calles del reino y no agujeros del reino, pues hay más de estos que espacios planos.
Pero también está la razón de la sinrazón de la existencia de los habitantes de la Casa A3T administrada por Lio-Sales, quienes teniendo mando y competencia, no ejecutan a los malechores que transitan por las autopistas, avenidas y calles del reino, siendo esto otro de los factores del caos en estas arterias de concreto de las urbes.
Ni hablemos de esas las áreas apartadas de la campiña, en donde se produce la comida del reino de Manapá y en la que muchos de los caminos están en estado deplorable y que podemos comparar con los caminos al principio del reino o los que en otras áreas aún más apartadas son similares a cuando aún no se habían descubierto las tierras de este continente, que ni los bueyes podían transitar. La campiña está en abandono. Los caminos por los que se transportan los alimentos a las principales localidades del reino, son trozos de barro con piedras y de difícil acceso que impiden proveer un suministro en forma constante y económico a los súbditos del Rey. En la transportación entre los centros de cosecha y los centros donde se les vende al intermediario hay mermas de hasta un 40% (amén del margen que sin control carga el intermediario). Y me pregunto: ¿dónde está la cadena helada que congelaría los precios, eliminaría los intermediarios, disminuiría significativamente las mermas y llevaría los alimentos frescos a la mesa? Un proyecto de Estado que nadie sabe su estado o si algún día estará.
Mientras tanto, en el Palacio del Rey Sol-Rac parecieran estar satisfechos con los desempeños del Príncipe Nomar Aneme-Sora por la rentabilidad del Castillo de Muchos Ojos en el Pavimento y de los habitantes de la casa de A3T, pues a pesar de las percepciones aún siguen mandando.
Ha transcurrido otro año y ha llegado la Navidad al Palacio que de rojo verde se viste y se escuchan las notas de un villancico que dice: “ha llegado Navidad/ la familia alegre está/ celebrando noche buena/ en la paz del Santo hogar/ cascabeles, cascabeles/ siempre hay aquí.” Y así todos en la sede del Rey esperan la llegada del Niño Rey, rodeados de garzas, pericos y guacamayas.
Mientras tanto, las familias súbditas acuden a la Misa del Gallo a rogar al Santo Rey que otorgue poderes mágicos al HTC (Hollo Twitero de Casi-Seis) para que donde sea estacionado, los huecos desaparezcan y las calles se embellezcan sin necesidad de los esfuerzos de un Príncipe acalambrado... y que también en la campiña se puedan mejorar los caminos por los que transita el maná y que la ártica cadena al fin una sus eslabones y se abaraten los costos de la básica canasta.
Pero acontece que Dios no tiene mucha fe en que el Palacio de Sol-Rac, ni el Castillo de Muchos Ojos en el Pavimento y menos la Casa A3T lograrán hacer este trabajo, con lo cual solo contamos que el Señor haga el milagro, igual que cuando hizo el mundo... aunque tarde más de siete días.
Otro año ya se fue y un nuevo año vendrá. Solo imploramos que se autorice la contratación de un terapeuta para que alivie los calambres de los Príncipes del reino.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado, pero otros cuentos vendrán.
Ex-Alumno del Instituto Nacional/Generación 64-65