Los casos de medicina y muerte
A un centro o lugar en donde se dispensa el servicio de atención a la salud, lo que menos se espera que se le pueda censurar es que, al final de cuentas, hayas podido recibir de todo, menos lo que buscas o persigues con tu asistencia a un centro de salud, clínica u hospital: atención y cuidado de la salud.
Los escándalos en materia de salud, en los últimos años, tanto en el presente gobierno como en el pasado, se han venido sucediendo de tal manera que parecieran ser la tónica del deplorable estado de los centros que dispensan el servicio de la atención de la salud en Panamá.
Aún no hemos superado penosas circunstancias que, a diario, se suelen dar en nuestros hospitales y centros de concurrencia y uso público: “Vaya y compre su gasa, traiga su jeringuilla, venga con un frasco de alcohol, cómprese unas botellas de pedialite, no tenemos esparadrapo, en fin”, son algunas de las comunes expresiones que escuchamos sin quedarnos mayor alternativa que correr y hacer el mandado y cumplir así con el pedido.
No puede ser cierto, jamás, que recientemente un joven, con una potencialidad de vida asombrosa, haya sido víctima, murió, según nos ha sido informado en diversos medios de
comunicación social, conforme lo que ha sido dicho, por parte de sus doliente madre y de su esposa, tras la posible o presuntiva ocurrencia de descuidos y de negligencia médica, tan es así que se habla hasta de un posible caso de enfermedad nosocomial. Ese joven, a como quienes han fallecido por negligencia médica, fue a buscar salud, a que se le atendiera para mejorarla -al parecer por una tontería sin mayor trascendencia en materia de salud- , sin embargo se encontró con la muerte. A todo esto hay que sumar, deplorable también, que en los tribunales las demandas exigiendo responsabilidad civil por daños causados por negligencia médica – mal practice violentando la lex artis-, no trasciendan y terminen con sentencias que se apartan de las realidades y los galenos terminen siendo absueltos. El muerto no puede hablar. Penoso resulta también decirlo, de cómo muchos galenos hacen “cierre de filas” y se presentan en calidad de testigos y hasta de peritos para decirle al juez que el médico que ha sido demandado “hizo todo bien”,
Nunca olvido un claro concepto en materia probatoria que, aunque de dudosa prosapia constitucional, no deja de presentar caracteres de justo: “Prueba el que está en mejores condiciones de probar”. Un paciente, un enfermo, el muerto: ¿Cómo prueba la negligencia médica? Entonces que pruebe ante el cargo, el médico o el hospital de que hizo todo bien.
Abogado.
