Los circuitos de la droga
La economía secreta basada en los circuitos paralelos que crea la droga no ha dejado de crecer en el país y el mundo. Es así por los importantes beneficios que crea. Beneficios que crecen paralelos a la corrupción en todos los sectores, tanto públicos como privados, donde además de crecer el negocio de la droga, aumenta considerablemente la corrupción, la criminalidad asociada y las actividades que la encubren. Ante esta encrucijada, las autoridades centroamericanas han optado por unir esfuerzos para revelar la complicada ingeniería de redes clandestinas que emplea el crimen organizado para “lavar el dinero” empleando el comercio, la banca y las empresas de papel.
Pero las acciones nacionales requieren de una estrategia regional para combatir el crimen organizado ligado al tráfico de drogas. Así lo han reconocido los ministros de Relaciones Exteriores, Seguridad y Defensa de Centroamérica, quienes suscribieron hace poco un acuerdo para crear una agencia regional con facultades operativas, de inteligencia, investigación y capacitación de equipos elite de las respectivas fuerzas de seguridad. El esfuerzo, aunque bien concebido, es el reconocimiento que el problema es global, por lo tanto de difícil solución.
La situación resulta preocupante, pues hasta los sutiles escenarios diplomáticos han expresado su alarma. Pero mientras persista la demanda, el negocio y los enormes beneficios que conlleva, que incluso han hecho que se llegue afirmar que el “crimen sí paga”, un panorama que en caso de no cambiar radicalmente, los esfuerzos serán poco útiles. Hay que mantener la presión en todas las direcciones, especialmente en los circuitos secretos de la droga.
