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Los colmillos del partido oficialista


La semana pasada el partido Cambio Democrático, principal en la alianza de gobierno, introdujo al debate nacional el ingrediente inesperado de la agresividad política. Primero fue el ataque a algunos activistas de la sociedad civil marcados como “enemigos” por altos personeros del Ejecutivo debido a sus severas críticas. Luego vino el intento de boicot a la marcha obrera que pedía la derogación de la Ley 30, y que por poco termina en violencia frente a la sede de la Defensoría del Pueblo.

Fue imposible no recordar aquellos tiempos cuando el Partido Revolucionario Democrático, brazo civil de la dictadura militar, tomaba posesión de las calles del país como si fueran su patrimonio particular, y atacaba a todo aquel que criticara al general de turno. En aquellas aciagas horas afloró el miedo de muchos, la censura, los encarcelamientos y mucha sangre.

Otra similitud de lo acontecido con aquellos hechos que creíamos superados, es la actitud de las autoridades pues, igual que ayer, ahora también dicen que no tienen nada que ver con lo ocurrido, lo atribuyen todo a iniciativas particulares, y se hacen los indiferentes mientras se reedita una película de terror que a nadie le gustó.