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Los condenados del Dietilenglicol


Lo más importante para las víctimas por el mortal Dietilenglicol son situaciones invisibles que siguen rodeando y controlando este perturbador caso nacional, pero que con el paso del tiempo, adquiere relevancia debido al peso de la angustia y el dolor de familiares y pacientes. La peor noticia para los pacientes afectados por más de 6 mil frascos entregados del jarabe que envenenó a miles de humildes panameños, es que las autoridades aún no han dispuesto resolver la aflicción de los aquejados con la celeridad que el caso amerita. Y cada cierto tiempo los medios continúan reportando las escalofriantes cifras de nuevos fallecidos. En medio de la orfandad política, pues a nadie parece importarle con ellos, pese a que fueron víctimas de la irresponsabilidad de una cadena interminable de instituciones y empresas que, en aquel entonces, actuaron criminalmente contra la salud pública, estas personas esperan ser atendidas y protegidas. ¿Qué ha pasado con ellos? ¿Dónde están los responsables? ¿Qué hace la CSS por los miles de afectados aún no identificados?

La historia no le ha dado vuelta de página a este episodio de horrores y errores de la vida nacional. Debemos escuchar a los voceros de las víctimas, que actúan a contracorriente de la desidia institucional y que han propuesto un proceso intersectorial para dar visibilidad social a los enfermos, en la agenda política de la nueva administración. Pero cada institución es un muro de dificultades, y no hay peor condena que el olvido y la indiferencia.