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Los criterios de la exclusión de Rusia de Europa


El domingo, cuando Putin iba a ser electo nuevamente, el último ministro de Relaciones Exteriores del laborismo británico, David Milliband, escribió que “Rusia es un vecino de Europa”. Esta idea de que el gigante ruso no forma parte de su continente es algo no inusual dentro de varios líderes europeos.

Lo paradójico es que Rusia y los 2 países con muchos ruso-hablantes (Bielorrusia y Ucrania) conforman la mitad de los 10 millones de km2 que componen Europa. Este es el único continente que no está rodeado de agua y que realmente debería ser considerado más como la península de otro. Europa nunca ha establecido claramente en qué parte del territorio ruso está el borde entre esta y Asia. Además, tras el surgimiento de la Unión Europea se tiende a considerar a los países menos liberalizados y occidentalizados del oriente europeo eslavo o musulmán como si perteneciesen a otro continente.

En cambio, de “Europa” forman parte la Guyana francesa y las Malvinas en Suramérica, casi todas las islas del gran Atlántico y varias más del Caribe, Índico y Pacífico, además de millones de km2 en el Polo Sur.

Europa es el continente moldeado por Roma (primero la imperial y luego la del Papa). Aquellas zonas que se fueron apartando del catolicismo (o de sus disidencias protestantes de hace 4 siglos) no son automáticamente consideradas como europeas. La UE solo acepta en su interior a 4 de los 11 Estados cristianos ortodoxos y a ninguno de los 4 países con mayoría musulmana de Europa.

A Rusia se le tiende a excluir de Europa, pues su territorio más que triplica al de la UE y se centra en Asia, aunque el principal criterio es uno político. Moscú se convirtió en el reducto de la única iglesia ortodoxa que rivalizó con el papado y que quedó completamente subordinada al emperador local (lo opuesto en el catolicismo). También tuvo una monarquía absolutista, luego una economía planificada bajo un partido único comunista y, finalmente, posee un capitalismo autocrático y nacionalista. Ello ha marcado una evolución diferente a la de la UE, la cual es una federación de países con capitalismos liberales con alternancia en el poder entre partidos de centroderecha y centroizquierda.

Tanto Rusia como la UE representan 2 modelos de expansión del cristianismo blanco. La desovietización de Rusia no ha conducido a un liberalismo, sino a un nuevo modelo que usa los altos precios del gas para expandir una política exterior que ha de chocar con la UE pudiendo hacer que con Putin se reediten elementos de la antigua guerra fría.

Analista internacional.