Los décimos del dieciocho
En el aspecto económico intervienen dos situaciones opuestas que se presentan con precavida rapidez, participantes en los variables conjuntos sociales, una la presentada en aquellos grupos que ostentan las holgadas posibilidades resolviendo sus problemas perentoriamente o llevan esos recursos al reposo de las arcas bancarias gananciosas de elevados intereses; los otros enfrentan las incomodidades de dinero procediendo a enfrentar las precariedades ocurridas en las diversas necesidades concursantes que dicen aquí estoy en los avatares de la vida cotidiana donde el pensamiento debe proceder con precisión, no con fantasías que inducen a tomar el camino alejado de la precaución, aconsejando a hacer buen uso del dinero.
Ante esta disyuntiva con arista un tanto inclinada puedo complacer las dudas afirmando que no procede la debida conciliación, pensando en los hechos informados por las ideas, bajo las estropeadas inseguridades de las explicaciones cursi, predominando las rápidas acciones imaginativas activadas, presumiendo imponer los métodos plurales de géneros manejables como normas convincentes.
La existencia es un faro que va perdiendo poco a poco su esplendor autorizado por el tiempo, donde todos los poderes presuntuosos que deleitan las vidas destronadas quedan, humillados por el paso fantasioso de las horas mancilladas de turbulencias espontáneas. Para qué tanta brega en el pasado si ellas quedan reducidas en las escalofriantes barandillas del pretérito acusadas de falsas expectativas. Ahora nos vienen con los pagos de los décimos que en los dos años consumarán los anidados deseos, desdeñados pensamientos alucinantes que nos dicen cuántos a esa hora habremos perdido el derecho a respirar, ausentes de tener sus cuentas venerables a buen recaudo.
No es plausible que a esta hora álgida vengan a jugar con nuestras sencillas tristezas propiedades de viejos no de niños. Fuimos los desprendidos que en nuestra radiante juventud sumamos tiempos extras a favor de la patria, afianzando los esfuerzos para hacerla grande y venerable que en el futuro gozaría de las riquezas providentes que respaldan los afanes utilitarios. Hoy dan un giro inesperado y estrambótico, afirmando no tener dinero, pero este es un crédito extendido incluso con intereses dominantes. Todos somos pobres que deseamos ver en forma tangible la obra de nuestro trabajo con buenas intenciones; ayer estábamos pendientes a la aparición del astro matutino imbuidos en los deberes. Soy correligionario signatario del deber, solo he defendido el útil comportamiento de la acrisolada dignidad, sin sobar ni engatusar, procurando esta conducta he podido avanzar solitario hacia adelante. No debemos mirar a nadie despectivamente, algún día próximo o lejano arribaremos a los predios del muro de los lamentos, donde diremos hoy por mí, mañana por ti.
Escritor