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Los derechos de propiedad intelectual

Por: Redacción 14/07/2016

Adentrarse en los recovecos de la Propiedad Intelectual es un ejercicio que implica no solo actitudes propias de un cientista en Derecho, es una acción que se tiene que desahogar convencidos de que la realidad del teatro social en estas contemporáneas épocas se debe hacer acompañar de valores como lo son la igualdad de derechos en función del fin de la equidad en el reparto de las riquezas socialmente producidas.

Provistos de estos aditamentos debemos definir ¿Qué es la Propiedad Intelectual? Y responder: Son las creaciones de la mente, invenciones, obras literarias, artísticas, símbolos, nombres e imágenes utilizados en el comercio a las cuales se les implementa nacional e internacionalmente una serie de normas reguladoras de su constitución y vigencia según los usos y costumbres de cada Estado, pero con un propósito general de defensa ante la competencia desleal, la falsificación, etc. Esta especial protección tiene sentido al salvaguardar los intereses de quienes con su ingenio desarrollan métodos, formulas, inventos, marcas, etc.

Los medios de defensa legal escogidos son: las patentes, derechos de autor y las marcas. Cada una regula un segmento del quehacer humano productivo y es así que, esta última, es decir, la marca se explica al mundo jurídico como un signo que permite diferenciar los productos o servicios de una empresa.

De ahí, partimos oponiéndonos a que por cualquier forma algunos Estados pretendan apropiarse (de hecho) de los derechos protegidos universalmente. Los ejemplos de Vietnam, Cuba, Venezuela, India, etc. son aleccionadores.

Somos tajantes al sustentar que si bien en algunos extremos del devenir histórico de algunas naciones se asiste al expediente de la expropiación como mecanismo para asirse de facultades, para satisfacer necesidades sociales y de interés público, esto no debe convertirse en la manera grácil con la cual desde la cima de las diferencias ideológicas o políticas descendamos a las arenas del conflicto internacional. Hay quienes hablan de imposiciones y no de unidad de criterios, de explotación en vez de negociación y búsqueda de soluciones y hasta de guerra económica cuando lo que se debería atender es al intercambio libre.

Abrimos nuestras mentes a la conciliación como vehículo apropiado para heredar a la posteridad un Estado Universal en donde, por lo menos, en esta materia prevalezca el ser humano y no sus mezquinos intereses. Las sociedades que se construyen con instituciones que defienden al ciudadano ante el vasallaje de sus gobernantes se ubican y avanzan en mejor posición hacia el desarrollo integral. Es el reto. Formemos y unifiquemos el respeto a la propiedad intelectual y así sabremos conquistar la quinta esencia de la razón de existir, que no es otra que hacerlo en armonía, paz y felicidad.

Abogado

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Viernes 24 de julio de 2026