Los derechos del niño en Panamá
Parece mentira, pero los derechos de los niños hay que defenderlos a costa de cualquier cosa, ya que ellos son débiles y, muchas veces, desprotegidos. Los padres de hoy en día tienen poco tiempo para dedicarlo a sus hijos y, en ocasiones, la situación económica de la familia, si es que existe como tal, tampoco permite proveer a esos niños sus necesidades. Si observamos la cantidad de casos de violencia que se publican en los medios, podríamos decir que ha aumentado o, por lo menos, lo que se conoce.
Es inconcebible lo que leíamos hace unas semanas sobre casos de padres que toman a sus hijos como mulas para traficar droga y armas. Esos padres tienen que ser sancionados ejemplarmente y a los niños buscarles lugares donde estar y tratamientos que corrijan cualquier trauma posible. No podemos permitir esto sin lanzar un comentario al respecto, ya que seríamos cómplices de lo que hacen esos padres malvados. Espero que no vuelvan a salir de la cárcel y se queden en la peor celda.
Sin embargo, tenemos leyes estúpidas que permiten que un niño llame a la policía si una madre intenta corregirlo y hasta se la llevan presa. ¿Cómo es posible que hasta ahora no haya un gobierno que derogue esa ley y se modernice el concepto de padres-hijos?
Esos grupos que dicen defender los derechos de los niños están callados, no han dicho ni esta boca es mía. Solo utilizan su influencia para crear problemas y hacerse notar con un sentido de protagonismo. Pero no los escucho protestar por los últimos casos de introducir un proveedor de una pistola en los genitales de una niña.
Muchos de los pandilleros son producto de hogares destruidos; por lo tanto, es obligación de todo panameño y especialmente de esos grupos que dicen defender a los niños para educar a las parejas de manera que estén conscientes de lo que es formar un hogar para evitar que los hijos sean parte del crimen organizado y de la violencia. Solo hay que escuchar a esos muchachos que deponen las armas y cambian la pandilla por los estudios, para darnos cuenta del verdadero origen de sus problemas. Pero para eso callan los grupos que nos hicieron daño con ciertas leyes y ahora apadrinan lo que sucede con su silencio.
Las autoridades y los grupos que se autodenominan defensores de los niños desprotegidos tienen la obligación de proclamarse en formadores de la moral y los valores para que los niños lo aprendan y los adultos olviden la violencia intrafamiliar como vivencia palpable en esos hogares que solo crean destrucción y malos ejemplos. Ojalá recapaciten y los escuche en algo.
Médico.
