Los diez largos años en Irak
A diez años de la invasión por parte de Estados Unidos y algunos países aliados a Irak, con el objetivo de derrocar a Saddam Hussein por ser aliado de Al Qaeda y poseer supuestas armas de destrucción masiva y de instaurar un régimen democrático por la fuerza, existen varias visiones y teorías sobre lo logrado hasta hoy.
Las razones esgrimidas por Estados Unidos han sido desmontadas y se conoce que fueron poco fundamentadas y exageradas, con la motivación de obtener el apoyo de su propia opinión pública y de la comunidad mundial.
Sin embargo, deseo enmarcarme en dos realidades –no las únicas- contrapuestas y en pugna por el desarrollo que ha tenido esa nación a partir de una guerra no aceptada ni válida ante el derecho internacional.
1- En primera instancia, se puede señalar que el hecho de que se librara a Irak de la dictadura autocrática de Saddam Hussein fue un primer paso para establecer un gobierno más abierto y en algún momento democrático, que se ha venido asentando a través de las primeras elecciones en ese país. Asimismo, indicar que la economía sigue creciendo a un ritmo alto de hasta un 9% por año, apoyado por las exportaciones de petróleo que han llegado a ser superiores a los tiempos previos a la guerra que se inició en 2003. También es de tomar en cuenta que, en diciembre del año pasado, las últimas tropas militares estadounidenses abandonaron Irak y han dejado en manos irakíes el control total de la seguridad.
2- En segunda instancia, y en contraposición, tenemos que luego de diez años en Irak, reina la violencia, la inseguridad y los problemas de desarrollo socioeconómico para un país que quedó destruido después de la invasión. Las divisiones entre etnias, las pugnas –Suni (Árabe y Kurda), Chií (Árabe) Yezidi, Turkmenos y Kurdos- y la violencia que han generado tienen al borde de la guerra civil a vastas zonas de Irak. Las cifras de fallecidos es preocupante, más de 150,000 iraquíes y 4,488 soldados estadounidenses. Hay que sumar el costo económico, más de un billón (mil millones) de dólares.
Los cambios propuestos en Irak no son los suficientes para sacarlo de la espiral de violencia, por lo que se necesita impulsar un acuerdo justo para que las etnias se sientan representadas en el Gobierno y dar paso a negociaciones dirigidas hacia el bienestar común. Otra posibilidad sería pensar y proponer una división administrativa como en otras naciones donde hay pugnas internas entre etnias.