Los dos Panamá
En materia de construcción, Panamá enfrenta dos realidades diametralmente diferentes. Por un lado, estamos entre los países líderes de la región en la edificación de modernas estructuras y por el otro, sufrimos por el pésimo estado en que se encuentran nuestros viejos inmuebles.
El rápido y desordenado crecimiento de la ciudad ha empezado a cobrarnos con creces a los capitalinos por ese descontrol.
Las inundaciones que se registran en diferentes puntos de la ciudad cada vez que cae un aguacero, el desbordamiento de las aguas negras, la falta de aceras y puentes peatonales, así como los graves problemas de recolección de basura, son apenas algunos de estos males.
Las consecuencias de la falta de planificación en el crecimiento de la ciudad golpea por igual a la población, ya no solo sufren los vecinos de Curundú y Juan Díaz con las inundaciones y el desbordamiento de las aguas servidas, también lo padecen ahora los de Paitilla y San Francisco.
La preocupación por esta situación mueve a diferentes sectores. El pronunciamiento más reciente lo hizo la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE), que exigió una planificación integral y un desarrollo urbano ordenado que tome en cuenta la calidad de vida de los ciudadanos.
La APEDE se pronunció debido a la discusión que ha generado la construcción de la Torre Financiera en los terrenos de la antigua Embajada de Estados Unidos.
Sus planteamientos son puntuales y acertados. A su juicio, el principal debate en este tema debe girar en torno a si la estructura de la ciudad está preparada para atender los requerimientos de una edificación de esta magnitud.
Se pregunta si esta obra ha sido pensada concienzudamente por planificadores urbanos y si la misma viene acompañada de un plan completo de ordenamiento de la ciudad.
Son las mismas preguntas que nos hacemos el resto de los ciudadanos. Sin embargo, al parecer, las autoridades municipales y del Gobierno Central están empeñadas en desoírlas.
