Los embalses y el funcionamiento del Canal
Abogado, administrador de empresas, docente universitario
Ahora que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) advierte de la posibilidad de limitar el calado de los barcos que transiten por la vía interoceánica como consecuencia del déficit de lluvias, se hace necesario rescatar del olvido el tema de los embalses (asumiendo para tal debate las consecuencias de nuestras decisiones como país). Antes algunas consideraciones históricas de reciente data, que resultan vitales para la comprensión del problema.
El 31 de agosto de 1999, el poder legislativo aprobó la Ley 44 mediante la cual la “cuenca del Canal” se ampliaba de 3.4 mil a 5.5 hectáreas. La cuenca ampliada incorporaba tres de los principales ríos del país (río Indio, Coclé del Norte y Caño Sucio) y a más de 500 comunidades de campesinos e indígenas. La iniciativa de ley fue presentada por la propia Autoridad del Canal luego de un largo y bien documentado trabajo evaluativo. Una vez aprobada la Ley 44, la ACP presentó oficialmente, el mismo 31 de agosto, “El Proyecto de Ampliación del Canal”. Posteriormente, en junio de 2006, previo al referéndum, la Asamblea Nacional aprueba en tercer debate el proyecto de ley 213 que deroga la Ley 44, producto de la presión ejercida por la Coordinadora Campesina Contra los Embalses (CCCE) al rechazar lo que ellos consideran un modelo de gestión ecológica y social no sustentable, puesto que amenaza la existencia del ecosistema y, con ello, la de los mismos campesinos que habitan esas tierras. En la exposición de motivos para la derogatoria de la referida Ley 44, el gobierno de la fecha indicaba lo siguiente: “como quiera que la propuesta del Canal de Panamá para construir un tercer juego de esclusas no requiere de embalses nuevos, se promueve el presente proyecto de ley, por medio del cual se deroga la Ley 44 del 31 de agosto de 1999. Esta iniciativa conlleva la finalidad de que las consultas requeridas a la nación panameña, relativas a la construcción de un tercer juego de esclusas del Canal de Panamá, se realicen en un clima de paz…”.
EL TEMA DE LOS EMBALSES ESTÁ ÍNTIMAMENTE RELACIONADO CON QUÉ TIPO DE DESARROLLO QUEREMOS IMPULSAR COMO NACIÓN, PUES SON JUSTAMENTE LAS DIVERSAS, Y MUCHAS VECES CONTRADICTORIAS, RESPUESTAS A ESTA PREGUNTA LAS QUE CONFRONTAN ACTUALMENTE A LOS DISTINTOS SECTORES SOCIALES Y ECONÓMICOS DEL PAÍS.
El referéndum finalmente se llevó a efecto el 22 de octubre de 2006 y en él se aprobó la ampliación del Canal. Importante destacar que la participación ciudadana fue muy baja, con una abstención cercana al 57%, en la que un 76.83% votó que sí, y un 21.76% (incluido el mío) votó que no (el resto 1.41% fue para los votos nulos o en blanco), o sea, un poco más del 33% de los panameños con derecho a voto aprobaron el proyecto del tercer juego de esclusas.
De todo lo anterior debo suponer que alguien mintió respecto al tema de los embalses y de su necesidad para el buen funcionamiento de los canales. ¿Mintió la ACP? ¿Mintieron gobierno y diputados que aprobaron la derogatoria de la Ley 44? Una pista a la respuesta la entrega el diario La Prensa en su edición del 13 de junio de 2006 al indicar que: “La aprobación (derogación) se produjo, a pesar de los intentos de evitarlo por parte de algunos diputados de la oposición, entre ellos los panameñista José Blandón y José Luis Varela. Igualmente se denunció que, con la eliminación de la Ley 44, queda sin definición alguna la extensión de la cuenca hidrográfica del Canal”.
Ahora bien, la pregunta que cabe con relación al tema de los embalses está íntimamente relacionada con qué tipo de desarrollo queremos impulsar como nación, pues son justamente las diversas, y muchas veces contradictorias, respuestas a esta pregunta las que confrontan actualmente a los distintos sectores sociales y económicos del país. Es interesante destacar que el Canal forma parte de un sistema hídrico que comprende un gran porcentaje de tierras y de las reservas de agua dulce del país, que a su vez son utilizadas fundamentalmente para el tránsito de los buques. Además, como otro punto controversial, resalta que es este mismo sistema hídrico el que abastece, de forma deficiente, a las ciudades Panamá, Arraiján, La Chorrera y Colón.
Y como gota que derrama el vaso de agua, súmele a todo lo anterior el proyectado cuarto juego de esclusas para dimensionar la gravedad de la situación. Un debate en torno a los embalses se hace indispensable y necesario.