Los Emperadores Panameñistas
Pensábamos que la dirigencia panameñista aprendió de las ruinosas prácticas antidemocráticas internas de las dos últimas décadas, pero vemos que los ha vencido la avidez del poder.
Han presentado folleto con las reformas a los Estatutos como si fuere documento final, sin exposición de motivos ni reseñas de lo modificado, derogado o adicionado pero, para que un abogado identifique y sopese los cambios gastará muchas horas sino días. ¿Cómo pueden los conversatorios breves e improvisos que pomposamente anuncian lograr que los mil 300 convencionales en pocos días los conozcan y debatan?
Los audaces reformistas dan sentado que los delegados son mostrencos que alzarán robóticamente las manos en el festivo de Boquete de 20 de febrero, aprobando cambios que les usurpan sagazmente sus facultades, para cederlas a la Junta Directiva (artículo 23). Probable que salgan con las suyas, ya que los convencionales con ego dignado por el añejo y amarillento papel que los certificó hace un quinquenio y atados a promesas, en ese ameno jolgorio cegarán sus juicios para volcarse en emotivos aplausos y alharacas, cual romanos en esas chanzas de Pan y Circo.
Leí a un panameñista que ensalza el conversatorio sobre las reformas coordinado por diputado y Presidente. Relató que explicaron los cambios y respondieron interrogantes; que se consultarán en primaria las candidaturas; que sumarán dignatarios al directorio; que fusionarán la Comisión Política al Directorio para crear Coordinadora Asesora; que habrá Congreso de diputados, alcaldes y representantes electos; que se adicionan 14 Secretarías Ejecutivas, 39 Técnicas Multidisciplinarias y expandirán las Ejecutivas Sectoriales; etc. Ante semejante aumento orgánico podría suponerse que las reformas fortalecerán una democracia interna ampliamente participativa. Es, permítame afirmarlo, una pieza demagógica donde sólo especifican las funciones del Directorio, para dejar en el ostracismo de meros consejeros a una multiplicidad de fachadas que no tendrán vela en el entierro al que están conduciendo al colectivo.
Desde hace dos décadas no es un secreto que el clan que domina el Directorio Nacional decide unilateralmente los asuntos del partido, mientras que el resto de menor jerarquía han sido y, según las reformas, continuarán siendo inoperantes. La realidad es cruda y visible se han colocado en atractivos cargos de gobierno a los confraternales directivos, defensor de miembros, secretarios legales y de cuanta vaina, sin dejar por fuera sus esposas, amiguitas, primos, hermanos, etc. Dígase que están plácidamente acompañando en la alianza privativa a los PRD rescatados y primos del mandatario que la dictadura dotó de cargos y, hasta de frecuencias.
Seguirá el imperio del Directorio de nombrar al Comité de Elecciones, reglamentar los procesos electorales y determinar el cronograma; es decir que dispondrán cómo, cuándo, dónde se harán las consultas internas y, quiénes las arbitrarán. Sencillamente, hay que esperar que, a las anchas de sus particulares intereses, dicten las reglas. ¡Te sumas o te diluyen!
