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Los escándalos de la política social


Los programas sociales que consisten en la transferencia de dinero en efectivo son necesarios, pero su implementación es delicada. Para protegerlos de lo que podría ser un eventual desmedro de su legitimidad ante los contribuyentes, es necesario adoptar firmes medidas de control y supervisión, así como reforzar la calidad de la transparencia y la rendición de cuentas. Hay una deuda pendiente con la ciudadanía en lo que concierne a cómo operan los programas de “Red de oportunidades” y “Cien a los setenta”. Acaba de darse inicio a otro nuevo programa, las “Becas Universales de Educación”. Antes de que se acumulen todas estas evaluaciones, el gobierno debiera ir pensando en poner la casa en orden y mejorar la gestión de los subsidios existentes. Hay que echar las manzanas podridas fuera de la institución porque hoy son diez mil dólares y mañana será cien mil o un millón los que se desaparezcan bajo el manto de mejorar la situación de los pobres. Las irregularidades que se han dado a conocer en el MIDES recientemente, no pueden mirarse de soslayo. Hay que enfrentarlas y aplicar los correctivos necesarios, aparte de exigir las responsabilidades penales y administrativas donde estas proceden. El país no soporta otra era de política social empañada por la corrupción, como era la tónica en la época de los militares. Del actual gobierno se espera que recapacite y enmiende un curso de navegación que podría estar equivocado.