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Los estudiantes y el futuro de Panamá

Por: Redacción 26/10/2015

De conformidad con nuestro calendario escolar, el día 27 de octubre de cada año celebramos en todo el país el Día del Estudiante. En efecto, hace precisamente 67 años de la vigencia de la Ley 1 del 22 de octubre de 1948, mediante la cual se declaró el 27 de octubre como Día del Estudiante como queda establecido.

 

EL FUTURO DE PANAMÁ DEPENDE, PUES, DE LA FORMACIÓN QUE DEBEMOS, MEDIANTE UN PROCESO DE EDUCACIÓN INTEGRAL, A NUESTROS NIÑOS, NIÑAS Y JÓVENES PARA QUE PIENSEN EN PANAMÁ...

Es un hecho tradicional que para esta fecha se lleven a cabo una serie de actividades orientadas a estimular y exaltar el valor del estudiante. Se acostumbra, por ejemplo, que los estudiantes de los grados superiores de las escuelas y colegios al que pertenecen reemplacen a los maestros y profesores. Además, el estudiante que posee el mayor índice académico reemplazará al director. Los estudiantes más sobresalientes también reemplazan a las autoridades de sus distritos respectivos (alcaldes, representantes de corregimiento, concejales).

Preguntamos, no obstante, ¿cuál es la aspiración ciudadana sobre el futuro de Panamá? Podemos adivinarlo: que nuestros niños, niñas y jóvenes sean hombres y mujeres de bien; que recorran noblemente su camino en la vida para que podamos estar orgullosos de ellos, y ellos de la patria. Pensamiento recto y limpia conducta; conducta en consonancia con el pensamiento moral: ese ha sido y es el querer de nuestra ciudadanía.

Confiamos en la fuerza potencialmente positiva de la juventud y por eso nos importa la formación de las nuevas generaciones mediante un proceso de educación integral.

Vivir es, ante todo, manifestar las facultades de actuar, de servir. La incapacidad de servir es, en cierto modo, la muerte, y no ha de haber tragedia más honda que sobrevivirse a sí mismo. La vida es interesante cuando le damos un sentido espiritual, cuando una ilusión la alienta, y ponemos nuestra acción en marcha hacia ella. Adquirimos sentido de propósito cuando logramos vivir en los demás y cuando estando solos no nos sentimos en soledad. Nada como la labor de la escuela para darnos esta íntima fruición. Es en la escuela donde se siente palpitar el espíritu y el corazón de las nuevas generaciones, y en donde el anhelo de servirlas llega a su máxima intensidad.

La juventud debe ser generosidad, impulso noble, sana alegría, ilusión de vivir, carencia de odio y de rencor; y ha de ser también disciplina física, intelectual y moral, reflexión, amor por el estudio, preparación para el futuro. Inculcar así a nuestros jóvenes es concienciarlos y hacerlos responsables de su maravillosa misión de creadores de su propio porvenir y del porvenir de la patria. ¿Y por qué no decirlo de una vez?, del porvenir de la humanidad también. Porque vivimos en un mundo de ásperas rivalidades y de incomprensión, y un mundo así carece de belleza. Ya ni individual ni colectivamente podremos vivir en aislamiento. Somos parte de un todo y, entre las partes, la armonía ha de ser hoy un imperativo categórico.

La juventud no puede ser un enjambre que viaja al azar sin que nadie sepa a dónde va a detenerse para organizar su colmena. La juventud debe dirigir sus pasos hacia una meta precisa. Sabe que no es perfecta, que en lo humano la perfección no es alcanzable, pero no debe olvidar que hay un camino de perfeccionamiento, y que por él puede marchar a la conquista del ideal que enardece su espíritu. La patria pide a la juventud honestidad, estudio, trabajo. La lealtad enaltece y la traición enloda hoy como en los días de Judas. Lo que entonces degradó, degrada hoy también, y lo que entonces ennobleció, ennoblece igualmente en nuestra época.

El futuro de Panamá depende, pues, de la formación que debemos, mediante un proceso de educación integral, a nuestros niños, niñas y jóvenes para que piensen en Panamá. Su primer deber patriótico es tener conciencia clara de lo que es nuestro país. Para ello necesitan conocerlo en sus realizaciones, en su potencialidad, en su historia.

Así, ulteriormente, podrán entrar a la lucha por una vida mejor con espíritu generoso, con la conciencia limpia, con el sentido de la propia dignidad, con ánimo de concordia y tolerancia aprendido en nuestras escuelas.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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