Los eternos soñadores
Hay personas que son buenos soñadores. Pasan gran parte de sus vidas imaginándose aquellas cosas que les gustaría tener.
Es más, tienen en sus mentes esos sueños y cada vez que pueden hablan de ellos.
Algunos piensan en una casa bonita y propia. Otros se ven conduciendo un automóvil, aunque sea sencillo.
Inclusive sueñan con el matrimonio perfecto con el hombre o la mujer ideal. Es algo muy normal en estos tiempos.
Soñar con las cosas que le gustaría tener o vivir no es malo, por lo contrario despierta ese deseo de superación. La clave está en llevar esos deseos a la realidad y comenzar a trabajar para materializar esos sueños.
Es allí donde se separan los soñadores de los exitosos. Mientras uno sueña el otro ejecuta y convierte una idea en realidad.
Por un segundo, imagínese que en Panamá existieran más personas transformando en realidad sus ideas.
De seguro el país crecería muy por encima del 10.5% del año pasado y las expectativas de desarrollo serían muy superiores.
En Panamá existe de todo, hasta “políticos soñadores” que pululan por todos lados vendiendo sueños. Es como un capítulo repetido de su serie de televisión favorita. La emoción se va perdiendo cuando comienzan con sus viejas historias.
El país atraviesa uno de los mejores momentos en mucho tiempo, si se considera su desempeño económico y las megaobras como el Metro y la ampliación del Canal. Eso evidencia que detrás de esas grandes ideas había personas gestionando su construcción.
En esos proyectos queda poco tiempo para soñar. Solo sirve ejecutar lo que está en los planes y luego pasar al siguiente nivel.
Ojalá suceda igual con las intenciones de modernizar los servicios de agua, el sistema educativo y la estrategia para reducir la violencia.
