Los golpes panameños a las FARC
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no solo reciben golpes en su territorio, sino también en el lado panameño.
Esta administración ha tenido una serie de enfrentamientos armados con insurgentes cuando cruzan la frontera.
Si bien es cierto el conflicto es en Colombia, es obligación de la seguridad del Estado salvaguardar la soberanía del país y cuidar a sus ciudadanos en toda la República.
Atrás quedaron los pactos de otros gobiernos con las FARC de “entra, pero no ataques”.
Insurgentes vestidos de civiles o inclusive con sus uniformes se adentraban en Darién para comprar alimentos, medicinas y otras mercancías.
La Policía de Fronteras hace bien su trabajo, con un entrenamiento adecuado y las armas necesarias para vigilar esa zona.
Sería imposible enfrentarse a una columna de guerrilleros con pistolas calibre 38 y toletes, sino con las armas necesarias para ello.
Pero como siempre, salen algunos políticos reviviendo el fantasma del militarismo, porque no tienen argumento para criticar.
Quienes arropan esa tesis jamás han dormido en algún poblado como Boca de Cupe, Cocalito o Jaqué.
En el mes de abril de 1999 las FARC atacaron el poblado de Sapzurro, desde La Miel, ubicado en Panamá.
Esto generó que los residentes de ese hermoso caserío panameño huyeran a Puerto Obaldía, ante el asedio futuro de paramilitares de derecha.
El Gobierno de la época envió un contingente de policías fronterizos.
¿Los trasladó con toletes y revólveres calibre 38?
Claro que no, pero hubo un pacto con la guerrilla para que no atacaran más a la fuerza pública colombiana desde Panamá.
Hoy, la situación cambió y Panamá ejerce su soberanía sin tener que pactar con grupos terroristas como las FARC.