Los hijos
Hablar, o escribir sobre los hijos es un tema controvertido. y si hablamos del número conveniente para, al menos conseguir la perpetuación o más aun para que las pensiones estén garantizadas, ya comienza a ser espinoso exponerlo.
Si decimos que se debe aceptar los hijos como un don de Dios, que es la vida, y no como un derecho, entonces salta chispas en el diálogo que no se incendia porque el que piensa que la vida es un don suele zanjar el asunto.
Lo que sí es cierto es que los hijos –hablo del matrimonio- suele venir más tarde por conveniencia de los conyugues. Es frecuente oír... no, todavía es pronto para pensar en tener niños, hay “otras prioridades”. pasa el tiempo y luego resulta que los hijos no llegan.
No importa, la ciencia nos lo soluciona, y se recurre a la fecundación “in vitro”. En el matrimonio se supone que hay amor y se perpetúa en el hijo; pero el hijo ya no va a ser concebido en el claustro materno. Va a ser producto de una manipulación de laboratorio.
Todo un acontecimiento familiar, todos con lo boca abierta. ¡Un hijo cuando ya no había esperanza ! ¡ Milagroso ! la ciencia tiene mucho de extraordinario. Los hijos no venían y en la mujer, según Rosa Tur “El País 16-02-2010 se puede acabar desarrollando un sentimiento de culpa o rabia a veces, como si fuese fácil conseguir un embarazo y no lo es”.
Según estudios suecos un 65% abandona el tratamiento de fecundación asistida sin resultados positivos.
Ya se ha conseguido la fecundación, haya costado lo que haya costado, incluso el desprecio de embriones. Se puede tener la tentación de la selección, ya puestos en el tobogán. Es triste pensarlo, pero es la realidad, si bien en algún país como en Alemania parecen que toman en serio la protección del embrión y hay un debate sobre el diagnostico preimplantacional. Un debate serio y según Volker Kauder “autorizar el D.P.I. supondría introducirse en un terreno peligroso e incluso incitar a la selección”.
No se puede olvidar la eugenesia practicada el III Reich con los discapacitados y esto es aún algo vivo en la memoria germánica. (alfredohernandezsacristan@gmail.com).
*Jerez de la Frontera, Andalucía, España.
