Los intentos de reforma educativa
Siempre hemos sostenido que todos los planes de reforma educativa dependen de los docentes para su correcta realización. A menos que sean ejecutados por un personal sinceramente compenetrado con la filosofía que fundamenta las reformas y adiestrado en las artes de la enseñanza efectiva, están condenados al fracaso. ¡El maestro es el pivote de la situación educativa! Las dificultades iniciales y las crecientes penalidades de la educación progresiva, fueron causadas principalmente por la escasez de maestros competentes, que siguen siendo origen de grandes dificultades.
El reclutamiento de buenos maestros se ha atollado, en parte, porque se han adoptado apresurados programas para satisfacer las urgentes necesidades creadas por el crecimiento de la población, pero más se ha debido a la degradación de la profesión magisterial misma, tanto por los detractores de la educación actual, como por los mecanismos impersonales del mercado, que recompensa el talento en otras profesiones mucho más generosamente. Es por eso que el sistema educativo panameño necesita, hoy por hoy, por lo menos 20,000 buenos maestros.
La enseñanza es un arte, y como todas las artes puede ser aprendida con diversos grados de aprovechamiento. Algunas personas tienen las dotes naturales que les permiten proceder como buenos maestros, sin estudiar las artes de la enseñanza, tal como algunos cantantes pueden lograr brillantes carreras musicales sin estudiar el canto ni el cultivo de la voz. En cambio, hay algunos individuos tan incapacitados por naturaleza para seguir una carrera pedagógica, que la instrucción en las artes de la enseñanza puede hacer tan poco por ellos, como el estudio de la música para los sordos al tono. Por ello, es sumamente necesario contar con un buen servicio nacional de supervisión escolar.
A propósito, hace muchos años, la enseñanza pública en Panamá, tanto en el nivel básico como en el nivel medio, carece de un buen servicio de supervisión (servicio que en el pasado tuvo muchos éxitos, especialmente durante las décadas comprendidas entre los años 30 y 60 del siglo pasado). Últimamente la enseñanza pública (oficial y particular), rara vez es supervisada, y cuando lo es, las credenciales del supervisor o supervisora, no siempre llenan los requisitos de una supervisión crítica.
Toda reforma educativa es una empresa colectiva; como tal, requiere la guía de algunos, la participación de todos. Ha de tener entre sus propósitos, el de proporcionar a los docentes oportunidades de perfeccionamiento en las diversas asignaturas del plan de estudios, y el de facilitar la discusión de los problemas que plantea la Educación Nacional. Estos propósitos representan dos aspectos inseparables de una misma finalidad: la de contribuir al perfeccionamiento de los docentes del país para que puedan asumir, con la más plena responsabilidad profesional, las nuevas tareas que propone el desarrollo de nuestros servicios escolares. ¡Atención Meduca!
