Los intereses dominantes y los independientes
Recientemente los sectores económicos y políticamente dominantes del país han intentado descalificar frente a la opinión pública a las candidaturas independientes a la presidencia. Para esto no solo montaron el retiro de un candidato, que en realidad nunca llegó a serlo. También han recurrido a la aparición pública de exmandatarios y exministros, a la opinión interesada de sus sabios políticos de alquiler, llegando hasta promover y publicitar un acto bufonesco dirigido contra este tipo de candidaturas. La pregunta que surge de esto es evidente: ¿cuál es el temor de los sectores dominantes frente a las candidaturas independientes? La respuesta se refiere a su capacidad de denunciar lo que está ocurriendo en el país, así como a la posibilidad de que aparezca un proyecto nacional alternativo.
Pese a las altas tasas de crecimiento económico nuestro, la población sufre profunda crisis. Esta se refleja, por ejemplo, en un escandaloso incremento del costo de vida, la persistencia de la pobreza, el desempleo, el subempleo y la informalidad. El elevado desempeño económico observado solo ha servido para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.
En el plano social, asistimos al creciente deterioro de los servicios públicos de salud, educación, recolección de desechos, agua potable y transporte público, procesos todos estos encaminados a profundizar su privatización. Por su parte, el auge de la construcción de suntuosos edificios de lujo contrasta con la precaria, hacinada e insegura condición de vivienda que sufre nuestra población.
En la esfera política, la realidad se caracteriza por una situación de corrupción generalizada, que ha llevado a que el Estado se convierta en un simple mecanismo de acumulación de riquezas para quienes controlan el poder económico y político. Esto se expresa en un creciente proceso de desposesión y rapiña, por medio del cual se endeuda inmisericordemente a la nación, a la vez que se pretende el despojo de las tierras y las aguas de los pueblos originarios y de las comunidades campesinas, el desplazamiento de los pescadores artesanales, la venta de las tierras nacionales y la aniquilación de la producción nacional de alimentos, todo esto dentro de un esquema que riñe con la sostenibilidad ambiental. A este esquema de corrupción y saqueo le corresponde una militarización ascendente y la práctica de una creciente represión por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, las cuales, además, se muestran incapaces de brindarle a la población un nivel mínimamente adecuado de seguridad.
A esto se debe añadir el esfuerzo que hacen los sectores dominantes por borrar la memoria histórica relacionada con las luchas nacionales y sociales del pueblo panameño. Esta es la razón última de la eliminación de la materia dedicada al estudio de las relaciones de Panamá con los EE.UU. A final de cuentas, todo esto no es más que el resultado de la aplicación sistemática de la política neoliberal. Esta ha sido el resultado de la acción de todos y cada uno de los partidos políticos que han gobernado el país en los últimos 20 años, cuyo objetivo final es asegurar los intereses de los sectores dominantes.
Frente a esta situación, el Movimiento Independiente de Refundación Nacional (Miren) ha planteado la necesidad de que las fuerzas populares independientes se organicen a fin de acceder al poder político, con la finalidad de poner en marcha una profunda transformación económica política y social en nuestro país. Se trata de crear una fuerza social independiente de los intereses económicos y políticos dominantes, la que dotada de un verdadero proyecto nacional logre la constitución de un Panamá basado en una nueva democracia, donde todos y todas logren satisfacer sus necesidades básicas, en el que todos y todas tengan acceso a servicios de salud y educación adecuados, en el que se ejercite libremente la democracia participativa con protagonismo popular, en un entorno de justicia social, sostenibilidad ambiental y de consolidación de los intereses nacionales. Se trata de un proyecto nacional destinado a construir una sociedad que asegure el máximo desarrollo humano de todos los ciudadanos y ciudadanas, en el que la prioridad sean los seres humanos y no el enriquecimiento de los más poderosos.
Es la posibilidad de generar una alternativa independiente a lo que temen los sectores económicos dominantes y los partidos que sirven a sus intereses. Para quienes creemos en el futuro del país, esto solo significa la necesidad de seguir adelante con el esfuerzo de construir una patria para todos. Frente a la crítica mal intencionada, como dijo Dante: [B]Segui il tuo corso, e lascia dir le genti[/B].