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Los Jóvenes de Hoy

Por: Redacción 22/10/2013

Jesús A. López Aguilar (opinion@epasa.com) / Psicólogo

En el año 1978, el célebre egiptólogo británico Cyril Aldred publicó un libro poco usual para su especialidad, que sorprendió a más de uno en su país y en otros lugares donde era conocida su amplia obra. El título: “Los Jóvenes de Hoy”. Sin embargo, se convirtió en un éxito de ventas y en un libro de referencia para este tema.

Y es que desde el primer párrafo de la obra esta planteaba algo que no se analizaba desde una perspectiva histórica amplia; la propia primera frase o cita del libro iniciaba diciendo así: “Los jóvenes de hoy no respetan a sus mayores, tienen malos modales en la mesa, son ruidosos, no obedecen a sus padres, pelean y se rebelan a cada momento, son desaseados, en fin son algo realmente imposible de corregir”. A simple vista podemos estar de acuerdo, pero no es el punto esencial ahora, sino que Aldred decía que esta frase la encontró en Egipto y que no dejó de darle vueltas en la cabeza por lo antiguo del documento y quien lo firmaba: un papiro egipcio de… 5 mil años de antigüedad y firmado por… Ramsés II.

Esto tomó a más de uno por sorpresa y dibujó en la boca de muchos una sonrisa entre irónica y triunfal porque siempre ha existido la queja acerca del comportamiento juvenil. Se trata de un ‘problema’ que todavía nos sigue llamando a la reflexión, más de 5 mil años después; las quejas de nuestros jóvenes no pueden ser desdeñadas, antes que eso hay que tomar las cosas en serio y saber que hay necesidades que deben ser atendidas para permitir el crecimiento sano de este grupo de la población.

Lo acontecido actualmente en el Instituto Nacional debe ser motivo de reflexión y acción nacional, para evitar que se pierda de forma oficiosa una generación que está ávida de apoyo y mejoramiento de sus condiciones, en medio de una sociedad caótica como la que tenemos, en el que los actos de agresión a la población quedan indemnes e impunes, el pillaje y la falta de escrúpulos cada vez nos azotan más, y observamos impotentes cómo se cometen actos de todo tipo y nada pasa. Las demostraciones de descaro y desparpajo, de vulgaridad creciente de parte de muchas personas adultas envían un mensaje equivocado a los jóvenes, quienes tienen que ser orientados y guiados en debida forma, de acuerdo a sus características y necesidades.

En cambio, si lo que se ve corresponde a otra cosa, la rebeldía (mal canalizada) dará paso a otras conductas, toda vez que el mensaje recibido va en contravía de entender y actuar de modo correcto. Por eso, sectores que tienen responsabilidad con esta población, como Meduca, Mides, Minsa, Asamblea de Diputados, entre las principales, deben ser dirigidas por personas aptas, idóneas, que se ganen el respeto y admiración de toda la sociedad panameña y para ello deben saber cómo hacer frente a estas situaciones.

Ellos tienen necesidades particulares en los ámbitos económico, social y de participación que se deben atender. Por medio de mayor participación social y económica de los jóvenes se puede ayudar a elevar la producción nacional, mejorar los indicadores de salud y educación y, a escala macroeconómica, se pueden generar mayores tasas de ahorro, inversión, ingresos y, en última instancia, se mejora la calidad de vida de la población entera.

Es fundamental invertir en los jóvenes y desatar el gran potencial que tienen para contribuir al logro de los objetivos nacionales de desarrollo. Acciones que apunten a mejorar su salud sexual y reproductiva; mayor acceso y permanencia en el sector educativo; desarrollar habilidades para la vida y capacidades creativas y artísticas; acceso a fuentes de empleo; promover la activa participación en procesos de desarrollo, son estrategias que permitirán amplio aporte de los jóvenes al desarrollo nacional.

Podrían considerarse las siguientes acciones para aprovechar su contribución al desarrollo nacional:

Posicionar el tema de los jóvenes como una prioridad nacional para reducir la transmisión intergeneracional de la pobreza. Así como definir un paquete esencial de protección social para jóvenes que apunte a atender sus necesidades particulares y a promover su participación política y social.

Focalizar el trabajo con jóvenes menos favorecidos que están en situación de pobreza y de riesgo, y ampliar los servicios de salud sexual y reproductiva. Al igual que promover el acceso a la educación superior y formación técnica, por lo cual el sector educación tiene que fortalecer su oferta educativa y hacerla llegar a todos los sectores.

Hay que posibilitar el acceso a empleo productivo y digno (porque mucha de la actual oferta laboral, con todo y que tienen el gancho de aparentes buenos salarios, son empleos precarios debido a las condiciones en que se trabaja, tal como los call centers) y crear buenos programas de micro-crédito.

Dado que el trabajo con adolescentes y jóvenes requiere un esfuerzo de carácter multi-sectorial e interinstitucional, considerar la creación de alianzas y de mecanismos de coordinación amplios que incluyan a los sectores que tienen responsabilidad de trabajar con los jóvenes del sector gubernamental, no gubernamental y del sector privado. Pero para ello hacen falta arte y ciencia, lo cual ahora no existe.

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Miércoles 12 de agosto de 2026