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Los Juan Pablos (I)


Querido Director,

Este próximo 1 de mayo verá usted de nuevo manifestaciones en medio mundo reivindicando el día del Trabajo o del Trabajador. La asistencia a esas marchas, siempre convocadas por socialistas y comunistas, cada vez es más reducida y en el caso de las capitales del mundo occidental, sólo asisten los “liberados” (que cobran del sindicato o del partido) y algunos engañados que de buena fe, ignorando que la mayoría de sus líderes de izquierda cobran importantes salarios de gobiernos y multinacionales de derecha.

Pero lo más importante de este próximo 1 de mayo es, sin duda, la beatificación de Karol Wojtyla, que ejerció como pontífice de la Iglesia Católica con el nombre de Juan Pablo II. Se producirá en Roma y será un acto de justicia dentro del ordenamiento jurídico-canónico para quien dedicó su vida y casi varias veces su muerte, al servicio de la Iglesia y de la Verdad Teológica.

Pero no adelantemos acontecimientos y primero le voy a hablar de Albino Luciani, que el 26 de Agosto de 1978 fue investido y entronizado Papa, con el nombre de Juan Pablo I. Evidentemente era italiano y aunque su aspecto físico y su vis facial nos hacía pensar que era sólo un bondadoso párroco de una de esas preciosas y pequeñas ciudades italianas, que además de la fe compartía con sus feligreses, el gusto por la pasta al dente y el vino rosso. También fue Doctor en Sagrada Teología. Como casi todos recordamos, su pontificado tuvo varias características únicas y así fue el primer Papa con nombre compuesto: Juan Pablo, en honor de Juan XXIII y Pablo VI, rechazó la tiara papal para honrar el lema de su pontificado “humilitas”, es decir, humildad y además, sólo ocupó la silla de Pedro durante unos brevísimos 33 días.

Antes de entrar en la ya conocida polémica sobre su muerte, quiero recordarle que siendo Cardenal Patriarca de Venecia chocó fuertemente con el entonces todopoderoso Arzobispo Marcinkus, encargado de todas las finanzas vaticanas, a propósito de la venta a un consorcio bancario de propiedad masónica (Logia P2), de la Banca Catolicca de Veneto. Ese enfrentamiento se le reprodujo nada más llegar al Vaticano, cuando descubrió que personajes como Roberto Calvi y bancos como el Ambrosiano, propiedad de la masonería, tenían una magníficas relaciones con la banca vaticana y a su vez todos eran socios de la Mafia siciliana, que ya había pasado de recaudar por extorsión a canalizar y lavar ingentes cantidades procedentes del narcotráfico. Juan Pablo I ordenó el cese fulminante de todas estas actividades y arrinconó al norteamericano Marcinkus, que posteriormente fue procesado en rebeldía por la justicia italiana, y después de algunos años de vegetar en un despacho vaticano y bajo protección diplomática, se exilió en su Norteamérica natal, de capellán en un convento de monjas en Oklahoma.

Es muy posible que mucha gente no entienda la forma de actuar de la Iglesia Católica en asuntos tan graves, pero hay que tener en cuenta que el concepto tempo no es el mismo para Usted o para mí que para los mandamases de la Iglesia que creen firmemente que la institución es intemporal y de esa manera, no hay excesiva prisa para resolver los problemas e incluso, como hizo Marcinkus, pueden justificar gravísimas irregularidades e incluso delitos de índole societario y económico en la búsqueda de un mayor bien para la Iglesia que a su vez redundaría en asistencia y obras sociales.

El Papa Luciani muere el 28 de Septiembre de 1978 e inmediatamente se extiende por toda la cristiandad el rumor de que ha sido asesinado. La negativa a realizarle la autopsia, el traslado inmediato a remotos conventos de las monjitas que le atendían, las contradicciones entre diversas oficinas vaticanas, la edición de libros muy documentados, algunos incluso escritos por católicos y la filtración de informes de diversos servicios secretos europeos y norteamericanos, avalarían esta hipótesis.

Atentamente,