Los laberintos del ex general Manuel Antonio Noriega
El retorno de Manuel Antonio Noriega al país, introduce un nuevo elemento, sea para bien o para mal, del ambiente político nacional.
Tanto es así, que su presencia o estadía como reo en el sistema penitenciario de El Renacer, dado su perfil, obliga y compromete al estado panameño, en el sentido de velar por su integridad física.
Noriega no es cualquier prisionero en Panamá, tal como lo señalara el periodista Rubén Murgas, al calificarlo de bicho, señalando con ello, sigue siendo un depositario de muchas verdades, allende en la región y más allá del atlántico, que posiblemente comprometan figuras que todavía tienen vigencia y que alcanzan hasta gobiernos.
A manera de conjetura, me aventuro a señalar hasta cierto punto que la extradición del ex hombre fuerte de Panamá , pudo haber estado precedida de acuerdos que en forma triangular, a nivel de estados, obligan y comprometen a darle al referido prisionero, un trato especial.
Como estudioso de los temas políticos, afirmo que no siempre la política o los asuntos de relevancia nacional, no son tales , siempre existen ingredientes externos que internalizados, definen muchas veces la forma o el como de la política nacional.
El ex general Manuel Antonio Noriega continua siendo un referente de múltiples contradicciones históricas dislocadas que arrastra nuestro presente, que las mismas afecten la ruta histérica que cursa el país, dependerá de nosotros los panameños.
En ese sentido, razón tiene el ingeniero José Isabel Blandón, cuando señaló en un programa de análisis difundido en televisión, que el ex general Noriega, hasta cierto punto es un termómetro que puede dar cuenta hasta cierto punto, cuanto la sociedad ha dejado el pasado atrás.
Lo anterior, es lo que me lleva a señalar, que el actual gobierno, con relación a Noriega , se ha conducido responsablemente.
El argumento , para mi incorrecto, que la extradición del ex general Noriega, fue un cálculo para hacer diversionismo político por parte del gobierno nacional, se ha caído solo.
Los problemas y las contradicciones de coyunturas tienen más fuerza de imantación, a menos que el factotum Noriega , decida manejar algún un haz de manga, que decida administrar, claro calculando sus propios riesgos.
Por el momento, como señala un analista patrio, el licenciado Porcell, el balón está por los lados de la justicia panameña.
Seguro que en estos espacios, también entraran en juegos factores de poder.
Abogado.
